Pues, recuerdo aquel escenario lleno de colores, también cuando el vocalista saltó antes de desaparecer; de lo que, por cierto, nadie se percató. Diria yo que estaban muy ocupados elevándose al punto más bajo que hay. Todo esto mientras él gritaba eufóricamente con sus ojos desorbitados y cantando a medio mundo lo que pasaba por su mente. Yo aqui, sentada al costado de mi habitación me pregunto si toda esa gente quería realmente saber tanto detalle, tanto ilógico suceso; a mi juicio, esto pasó el límite del idealismo y, bueno, pues mientras el instrumentista era poseído por su creación, toda esa gente era en cierto modo poseída también, al punto de no escuchar nada de nada de nada, de tener crisis, ansiedad, preguntas, de tener la necesidad de decir estupideces, de no pasar la cruel etapa que nos atrapa con cadenas y amenaza con llorar si la dejamos, de ser inconsecuentes, de ver Tiempo donde sólo hay T. Lo que se disfruta realmente es la espontaneidad de la locura, y no es algo que deba planearse, no puedes simplemente reir al ver a un gato, no puedes vivir porque alguien te trajo, no puedes engañarte a tí mismo! Termina la canción y Ellos son los últimos en reacciónar; se va el conjunto del escenario y Ellos son los últimos en reaccionar, apagan las luces, cierran las puertas y... Ellos seguían ahí, creyendo disfrutar lo que ni siquiera estaba. Me pregunto si se habrán ido, yo por lo menos me fui hace bastante y, para mi poca sorpresa, Ellos son los últimos en reaccionar.
Se levantó temprano, luego de asearse combinó sus mejores prendas, tomó su chaqueta, su bolso, sus llaves. Y, subió un escalón; en realidad, le tomó bastante tiempo: Primero respiró hondamente, luego posó su mano sobre la baranda, alzó la vista y en un abrir y cerrar de ojos logró llegar más alto. Debo decir que, mientras su pié lentamente se desprendía del suelo, un fuerte viento dio en su contra, los susurros que provenían de la brisa retardaban el proceso y lo hacían pensar; quizás no estaba listo aún, cómo saber si estaba bien vestido o si llevaba todas las llaves, comenzó a titubear. ¡Vamos, nada más un poco de fuerza y podré con el viento! Escuchó risas, suaves, agradables; provenían de arriba ¡Qué ansias por llegar! Sonrió y subió otro escalón esta vez con más seguridad, se disponía a ir hacia el tercer y último cuando de la nada todo se nubló con interrogantes, lo asaltaron bastantes dudas, se quedó sin coraje, sin valor. Con las nubes vino la tormenta y el lugar se inundó de miedo. Recuerdo que aquí pasó algo increíble: su lado izquierdo continuó subiendo la escalera, mientras que, su lado derecho quedó cabizbajo, esperó unos segundos y comenzó a descender, retornó a su caja de Pandora, escoltado por siniestras sonrisas que camuflaban burlas, pensaba en su desafío eterno, en aquella infinita escalera que insistentemente lo dividía. Pensaba en dormir un poco, ya saben, para luego levantarse temprano, ponerse sus mejores prenda, tomar su chaqueta, su bolso...
Susurros, los susurros la acorralaban, no la querían dejar en paz. Noche y día había ruido a su alrededor; sabía que algo andaba mal, que era ella…
Sólo quería dejar atrás los ‘Por Qué’, enterrar los ‘Cómo’ y huir junto al ‘Para Qué’. Sí, para qué. ¿Para qué? Para qué preguntarse tantas cosas, para qué impedir tal o cual suceso, para qué saludar si no te conozco, para qué sonreír, para qué llorar, para qué fumar… O cómo, o dónde, o con quién; ¿Me enseñas? Enséñame a huir como tú huiste, enséñame a preparar el lazo, saltar de la silla y olvidar por siempre todo aquello que quise olvidar y no pude, que ansié matar y que me terminó matando a mí…
Quisiera saber para qué hago esto…
Y es que las posibles respuestas caen en las tormentas de cada noche, me empapan y obligan a nadar en recuerdos, en frases, en palabras, en besos que nunca se dieron y promesas que no se cumplieron…
¡Mejor así! ¿Sabes por qué? Yo tampoco ¡Y a quién le interesa! A nadie le interesa nada, pero todos preguntan por todo y, al final, sólo quedan aquellas respuestas que nadie quiso ver ni aceptar…
Y es que el tiempo pasado nunca fue mejor!! Es que hay temor a aceptar lo que viene, lo que no conocemos, lo que nos espera en cada esquina de la calle con un ajustado vestido rojo. ¿Por qué noquieren quitarle la capa al tipo de negro y la hoz en la mano? ¿Cuál es el problema con los intelectuales, con los artistas, con los que se atreven? ¿Por qué matar a los que no matan?
Y aún no sé para qué hago esto…
¿Y si, tropiezo en el camino. Y si nunca encuentro respuestas. Y si no las acepto? Y si muero mañana ¿Qué me dirías hoy? Y si no muero ¿Me dirías lo mismo?...
Sería más fácil si todos usáramos bolsas de papel en el rostro. Si tan sólo oyéramos. Si tan sólo la palabra ‘apariencia’ no significara nada. Sería más fácil si no tuviésemos consciencia. Sería más fácil si este lazo no apretara tanto el cuello. Pero ¿Quién dijo que sería fácil? ¿Y a quién le importa quién fue? El punto es que se equivocó, el punto es que la vida no tiene sentido, hay que dárselo; y eso, es lo difícil. Difícil e interesante, desafiante, entretenido, sexy; para algunos. Aburrido; para otros. Loco; para mí…
martes, agosto 11, 2009
Una flor se marchita en mi garganta. Aquel espejo que me mira con odio. Y el miedo que me apunta con el dedo, y me dice "Tú serás la próxima". Y el orgullo pasa por mi lado y me mira con desprecio. La respiración aumenta su velocidad cada segundo. Recuerdos en su mente caen simulando una bella danza. Aprieta los dientes y comienza a enfadarse. Sus oídos gritan en busca de bocas que quieran escuchar, desesperan y gritan más fuertes. Corre, corre cada vez más rápido. Dejando todo en la partida. Todo queda atrás. Todo muere con cada paso. Su sangre hierve. - Todo pasó tan rápido -. Sus labios comienzan a secarse al rozar con el viento. La lluvia no la toca. El miedo la espera, la espera y la deja atrás; y luego, la sigue esperando. Le apunta, le grita, le golpea. La deja sola en la partida y, aún la espera en la llegada. Sus oídos no dejan de gritar. - Todo pasó tan rápido -. Se esconde, huye, se asusta. Hay voces, murmullos, humo, basura, no cesan. "Tú serás la próxima". Llora...
Respiros intensos se acercan a mis oídos. Viene la desesperación, se acerca a pasos de velocista. Mientras en mi seca garganta se forma poco a poco ese incómodo conglomerado de incomodidades, de nostalgia, de angustia, de nerviosismo; aquel nudillo estático que nos prohíbe palabra y nos inunda los ojos, los párpados y los pómulos.¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? y... ¿Por qué?
... Y aquel techo de madera que no deja de alejarse cada vez más cual túnel por el que viajo con música de fondo, de batería; es cuando oígo voces y abro los ojos nuevamente, todos ríen, otros caen, tú ahí entre todos, a mi izquierda: un árbol que quiere protegerme. Las notitas musicales color azul marino vuelan sobre mi cabeza y la de algunos, huelen a humo de cigarrillo; van y vienen, van y vienen. De corcheas cambian a negras y luego a redondas. Me levanto para buscar algo de agua y tú sigues ahí; cómo quisiera no verte, que aquel duendecillo que espero por la ventana aparezca pronto y yo desaparezca con él, creo que es hora, ya he cumplido mis días. De pronto las notas de aquella fiel guitarra irrumpen en mi ido pensamiento musical, el duendecillo desaparece y las notitas, las semifusas llenan mi cabeza en un crescendo acentuado, una doble barra me hace parar para ver las indicaciones del director ausente: Da capo, y volvemos, del principio...
Si, aún no logro descubrir qué hago aquí, llueve mucho y aunque alguna vez lo prometí, simplemente no me gusta esta ciudad y menos la idea de volver. He intentado con este colegio que ya alguna vez conocí cuando pequeña; asumiré que primero medio no debe ser difícil, sólo seguiré adelante...
Debo ir por un poco de comida, creo que me tambaleé en el camino, no quiero ir, no voy; aunque todos estén de lado y den vueltas y vueltas, me quedaré aquí acostada en mi piso con un vaso de agua en la mano, oyendo las intervenciones musicales de mi abstracta orquesta. Hemos pasado el primer movimiento, mi compañera cambia la hoja de esa maltratada partitura, el director levanta las manos: aquí vamos de nuevo...
Realmente viví un buen ambiente, lo pasaba de lo mejor con mis chicas; viendo películas los viernes en la tarde y cocinando palomitas para cualquier cumpleaños. Pero en la vida no todo es amistad, "lo siento niñas, las seguiré viendo, pero debo hacer esto" el cambio de colegio no es tan malo y sé que no habrá más quejas académicas. No conozco a nadie ahora, se ven buenos chicos y el pensar que pasará algo con uno de ellos; hubiese esperado que no fuera tan efímero, pero en fin, así se aprende. De cualquier forma este curso me dará mucho que decir...
Entra el sólo de saxofón, interpretado por quien me apoyó tanto en mi primer año sureño, me emociona bastante verla sacar música de ese oxidado instrumento, así me alegra tener esa pausa de cuatro compases en la partitura, admiro los colores que rodean a mi conocida saxofonista, quien totalmente concentrada apenas siente por medio de blancas ligadas, entro yo de pianissimo a mezzo piano, ella calla; indican que es mi turno: con violoncellos de fondo -amo los sonidos graves- me dejo llevar por ese suave movimiento de mi director ausente. Es mi turno, voy sola...
Sí, sola, sola como aquel segundo año de nuevo liceo, extraño a mis chicas, dónde estan, las necesito. Quisiera que aparezcan atravesando la puerta de la sala en aquel momento en que en una esquina sólo me rodean pentagramas formados por los cables de mis audífonos cuando en el resto de ese pequeño universo de falso aprendizaje se colisionan las demás mentes pensantes, y se organizan, y creen vivir, y creen estar bien, y creen que jamás saldrán de sus munditos rosas...
Oigo ovaciones de mis compañeros de orquesta, mi sólo ha quedado bien, me ha costado, lo he hecho sola, y como en todo, el apoyo llega al final. No siento cuándo en mi decaído rostro una lágrima se desliza y volteo para secarla y te veo al alzar la vista; ahí estas donde quizás siempre estuviste, donde traté de sacarte en vano sin notar que era yo quien debía buscarse un lugar y no sacarte a tí del tuyo. Se ha formado un nudo en mi gargarta, abrazo a aquel árbol de mi izquierda: gracias por estar ahí, gracias por abrazarme, gracias por oir mi solo, mis ensayos, a mí...
Veo al duende, ha llegado en un BussCar con maletas y camiones con cosas de la casa, me ha llevado, voy gustosa. El paisaje mojado que me vió vivir por tres años se despide sin expresión alguna, yo observo ni feliz ni triste. Dejo atrás tanto y espero otro tanto más. No quiero pensar que estoy escapando, no quiero pensar que siempre escapo. En el camino, un pajarito me mira fíjamente con sus pequeños ojos negros, el bus va avanzando y el pajarito vuela con migo, de la manera más ágil posible, como desesperado, vuela, vuela, va a 100 km/h, me mira, se desespera, sus ojos, negro. Y... Y ya no está. Preocupada miro por la ventana, lo busco, no lo veo, vuelvo a mi asiento para seguir con el viaje. Saco mis audífonos, es hora de escuchar música: Cierro mis ojos, cierro mis ojos...
Hemos terminado la melodía, aún quedan cinco más y la repetición, más por tocar, por cantar, por vivir. Hay una especie de receso, la gente sale al patio con castaños para sentir el aire fresco y secarse un poco de la lluvia de notitas musicales color azul marino. Las sigo viendo, acostada en mi piso. Luego de verte un poco: sólo quería verte, comprobar que siges ahí, siendo quien fuiste en un principio, a quien no ví, a quien no debí ver. Nadie ríe, la batería sigue sonando, tomo las baquetas y comienzo a desquitarme: me desquito del duende, de mis compañeros de tercero medio, del agua, de las notas musicales, de Joly mi violín, me desquito de ese árbol, de la mujer frente al espejo, de ese negro pajarito, del director ausente. Entre golpes a los platillos y a la caja. Tum, bahn, bhan, tum, zha, tum, bahn, zha, tum. Luego de mi intervención todos siguen riendo, otros caen, creo que alguien acaba de explotar por allá a lo lejos. Tú no te mueves, has visto cómo odié a esa abollada batería, sonríes, me alegra saber que estás ahí, que estas feliz, yo también puedo estar feliz. Mi felicidad aumenta ¿Ves cómo aumenta? Me paro con mi fiel sonrisa, te dedico una dulce mirada rogando que no la veas, si la ves, lo más probable es que me quede pegada. La suerte me acompaña, no te percatas de mi presencia, entonces comienzo a caminar, cada ves más rápido, la música de fondo va en un ralentando, forte, forte, fortissimo. Vuelven a llover las notitas musicales, hay truenos acentuados, tormentas melodiosamente rockeras. En eso extiendo mis brazos, siento el frío, me envuelve, abro más mis brazos para dejarme llevar por la inercia y la gravedad. Entre golpes, el solo de saxofón, el guitarrista sinestésico, comienzo a volar, hay una pausa, un silencio de un tiempo y entonces la guitarra mágica hace notar su metalera melodía fúnebre, las notas han cambiado de azul a negras, la lluvia ha cesado, las notas también vuelan, me acompañan, el pajarito negro vuela con migo, el cielo también se vuelve negro, o es azul? un azul suave, muy suave, con olor a cigarrillo negro. Abro los ojos, pero veo las mismas imágenes, vuelvo a abrirlos, pero sigo volando, volando en negro, en azul, en aquel cigarrillo, con los ojos abiertos, con los ojos cerrados, recordando, olvidando, tocando un solo, escuchando uno, viéndote, con los brazos abiertos, llendo hacia aquel tunel con techo de madera: Volando...
- Sí, el más sabio es el que sabe de su ignorancia. - Pero es que el que busca la perfección, cada vez se vuelve más y más imperfecto. - Porque mientras sigas buscando nunca lo encontrarás. - Pues, quien es faliz plenamente, es quien aún no sabe de su felicidad. - Lo que pasa, pasa cuando no abres los ojos, y luego miras al frente, donde siempre estuvo. - Verás, a medida que te vas acercando, te alejas y alejas. - En el momento en que más real te sientas, te darás cuenta que es un sueño. - Así como te gusta y lo sigues, es como te va perjudicando. - Hay que entender que una cosa es decir, y otra hacer... - ...Yo sé! Yo sé! Yo digo y no hago. - Tú predicas y yo practico. - Dime quién soy, con quién me junto, y entonces sabré si andas. - Todos los días son últimos. - El principio está en la continuación del final. - Todos los días! - Todo es nada. - TodoJunto nunca se escribió sepa rado. - Cuando muere uno, nace otro. - Es un cuadrado repetitivo. - Si te desvías haces trampa, pero si tomas un atajo ganas la carrera. - Bien, yo digo que los apoyo y luego salgo corriendo por la ventada de acuerdo? - No olvides amar para perder. - Querer olvidar es querer recordar para siempre. - Primero morir, luego vivir - Y al final nacer. - Sólo te gusta porque está, pero no está, por eso te gusta. - Debes irte mañana, no, mejor déjalo para hoy. - Cuidado al entrar para afuera. - Con los ojos cerrados ¿Qué ves aquí? - Cuando comiences a cerrar los ojos, abrás terminado de abrirlos... - ...Si tienes sueño, despertarás... - ...Duerme para vivir. - Cuando comiences a cerrar los ojos, abrás terminado de abrirlos...
sábado, junio 13, 2009
Creo que he comenzado a tener alucinaciones. Sí, es cierto que estoy algo resfriada, mas, no creo que sea para tanto, ¿Si es que tengo fiebre? Cómo saberlo, en fin. El punto es que no podía dormir y miraba mi celular para saber qué hora era: 1:30 AM, 3:00 AM, 4:30 AM. Rayos, realmente no podía dormir. Me levanté al baño; ahí comenzó todo. Admito que, en ocasiones que llamaría "jugosas" suelo hablar con el espejo, no un diálogo largo, una que otra opinion. No, más bien, es como un monólogo, no con el espejo, sino con migo misma, pero con el espejo como espectador. Como sea, esta vez fue diferente: El espejo hablaba con migo, o tal vez el reflejo, es decir, yo. ¿Yo? ¿Cómo se supone que eso era posible? Comenzé entonces a notar cada detalle de lo que veía reflejado. Me disgusté un poco, mas, cuando pretendía comenzar a hablar, me ganaron la palabra:
-¿Enojada? ¿A caso, no estás conforme? Aceptalo, nunca lo estás. No te gusta tu actitud, tu forma de reccionar, tu forma de hablar, de caminar, de vestir; ni siquiera te gusta que no te guste nada y entonces, comienzas a decir que todo está bien, que te gusta ser así, todo para ver si de a poco te convences y cambias de opinion. Pero, jamás te podrás engañar a tí misma. Haces infinidades de cosas, pero ninguna completa ¿Por qué? Pues, porque no apruebas en ninguna y comienzas inmediatamente otra para ver si algo pasa, después de todo "conocer a medias de todo no es tan malo" dices, mas, sabes que te equivocas, sueñas con ser buena en algo, con encontrar a alguien, y sin embargo insistes "todo está bien, estoy bien así, da lo mismo" sabes que no es cierto, que no da lo mismo, que darias mucho por cambiar las cosas. Además, sabes que te gustaría ser como los demas, como lo común, lo normal, como los que salen a bailar cada fin de semana, y se creen superiores a sus padres, que odian estudiar, que pololean sólo por gozar con una persona que va variando cada 60 días o que les gusta o hasta aman el jugo de naranja. Lo sé, te gustaría ser así, ¿Por qué? Quizá porque estas aburrida de que te traten como la "especial", la "diferente", "eres diferente a todas" lo odias, simplemente porque ya lo sabes y no necesitas que te lo enrostre en la cara cada persona nueva que conoces. Y no es que esté mal ser así, ahí comienza tu contradicción "me gusta, pero me asusta" como dicen; ya sabes, te encanta ser diferente, es decir, siempre tener tema, tener algo que hacer, caer bien fácilmente, tener opinión fundamentada de las cosas, buscar el altruismo y la integridad personal, ser creyente. A decir verdad, nada del otro mundo, pero hoy en día un poco dificil de encontrar. Sigamos: soñar despierta, esperar que te esperen, sentirte apoyada, jamás sola, opinar sinceramente, seguir adelante aunque 30 personas estén contra tí, no tomar en cuenta la opinión de los demas. Ok, profundicemos en estos últimos carácteres, aquí es donde te gustaría ser "normal" aún sabiendo que estas bien así. ¿Qué pasa entonces? ¿Cúal es el problema? Sabes, a diferencia de lo que otros dicen, no eres única en esos aspectos, has conocido gente como tú, no poca, ¿Entonces? Resulta que ahora, ya no eres tan diferente, eres como la minoría, que entre ellos resultan ser mayoría y ahí comienzas a ser como la real mayoría, los "normales" que nunca están felices con lo que tienen pero sí conformes. Contradicción, antítesis. "Mujeres" diría alguien, en fin, odiamos los esteriotipos, no los aplicas, tampoco las generalizaciones. Entonces, ¿Qué dices? ¿Somos o no diferentes? Mas, piensa en algo: ¿Por qué buscar la diferencia? ¿Por qué automarginarse? Yo digo, ser como somos. Pero ¿Qué rayos somos? o Quiénes. Somos lo que somos, a veces indescribible. Sé que a menudo te preguntas estas cosas. Y luego "estoy bien así" y empiezas, como empezar de cero...
- ¿Por qué me dices todo esto? ¿Cuál es tu punto? Sé que me conoces, quizá más de lo que yo me conozco, sé que no soy perfecta y que, sin embargo busco la perfección, facultad que hace más dificil la tarea de alcanzarla. Supongo que hay cosas que debo cambiar, que debo vivir, que debo soportar. Quizá deba también aprovechar verdaderamente el día, lo que hago, con quienes estoy, sé que el tiempo es corto, y que si me la paso analizando no podré ver lo que realmente pasa. Cada día descubro algo nuevo, en ocasiones, descubro cosas bastante relevantes para la vida, mas, no siempre son cosas que me gustaría saber, y luego, cuando ya las sé, rayos, quiero saber más y más. Sé que no estoy sola pero...- Mi reflejo me interrumpe.
- Pero aún así te sientes sola, y lo odias. Y te odias. Y comienzas "todo está bien, estoy bien así, da lo mismo". Inconcecuente.
- Pues, sí estoy bien - si no fuera por este resfrío - Supongo, que aún no lo asumo. Quizá quedé atrapada en aquella pequeña niña de 14 años que solía decir "Mamá, Papá: no te preocupes, todo saldrá bien" - Concluyo cabizbaja.
- No llores, no te hará bien, debes volver a la cama...
No podía dormir, miraba mi celular para saber qué hora era: 4:31 AM. Mi frente ardía y sentía un dolor de cabeza terrible. Mas, decidí quedarme despierta, no quería más pesadillas. Asi que me puse a pensar, en todo, en esto, en aquello, en nada. Poco a poco fui cerrando los ojos y dejando que la enfermedad me consumiera nuevamente y me llevara al río de fuego, aquel con piratas que ríen locamente... Odio los efectos de la fierbre.
Uno de estos días, en medio del recreo y de los casilleros. En medio de pasajeros y boletos de micro. O talves, en medio de alguna prueba importante: Desapareceré. Porque hace mucho que ya no sé si quiero quedarme o empezar de nuevo. Porque hace mucho que ya no sé qué hacer con vos. Porque hace mucho que mi mente me traiciona y me hace envolverme involumtariamente en un mundo fictisio, un mundo en que nadie dice nada , nadie se daña, en que ante cualquier aparición debemos fingir una sonrisa como diciendo "Sí, estoy feliz que aparezcas aunque no hagas ningún efecto en mi vida", talves ni siquiera sea fingir, talves sólo sea inercia, algo automático, algo que nace cuando vivimos y crecemos rodeados de parlantes con el volumen al más alto como creyendo que nuestra vida se pasa con música de fondo, que a quien va sentado al lado no le importa escuchar tarrerios y estupideces que se cuelan por los orificios de los cables y tus oídos; pero, así es nuestro mundo, creemos que siempre contaremos con el pasillo y los timbres, con los que nos esperan a almorzar. A veces, hasta creo que es mejor vivir con todas esas falsas creencias. A veces, es mejor no conocer ni un poquito de los bueno porque una vez que lo hemos probado, pues, ya no hay cómo sacarnos la idea de querer llegar a ello. ¿Sabes? A veces, cuando voy en la micro, me voy mirando anheladamente por la ventana como buscando algo, en el liceo es igual; pues, si me preguntas qué miro: la verdad aún no lo sé, espero pronto saber. Supongo que no pierdo la esperanza de que de pronto, entre árboles y hojas secas aparezca un duende azul o algún amigo de la infancia (aunque dudo su existencia, quizá más que la de los duendes) y me lleve, aunque para eso tuvieramos que pedirle al tiempo que haga una pausa, de manera de poder volver a despedirme al término de la hora de clases. Aunque, también existe la posibilidad de que nadie lo note y probablemente luego de unos tres meses de mi huída - o partida, si prefieres - algún desconocido descubra que nadie ocupa el casillero 34 y entonces, al abrirlo vean mis cosas y unos segundos antes de quemarlas, dos personas (o quizá menos) vean mi nombre (ya olvidado para ese entonces) y traten en vano de recordar algo de una tal Vania o Vanessa por si la letra no se entiende. Sí, talves, lo mejor sea hacerlo así, sin que nadie lo note, entonces luego no me reprocharía la amargura de nadie. Tomando en cuenta que para ese entonces yo estaría viajando a 84 km/h quizá hacia dónde con quizá quién. Y, por supuesto, planeando empezar de nuevo, haciéndome la loca con lo que ya ha pasado como si olvidar o superar recuerdos fuese tarea fácil. En fin, uno de estos días...
sábado, junio 06, 2009
Ismael nació allí, bajo aquel desabrido y congelado puente, oyendo cada frustrante día, perdiendo su vista en el inmenso océano. Con una tierna mirada que refleja desde la tristeza por su vida, hasta sus sueños rotos. Todas las mañanas pasa al lado, al lado de quienes cruzan el urbano puente; los acompaña en sus caminos, en sus rutinarias vidas; cada persona es diferente para Ismael. Todas las mañanas se sorprende, se ilusiona, él cuenta su historia, se hace ejemplo, los motiva, en dos cuadras hace ,o cree hacer, hermosos diálogos filosóficos, musicales, políticos, religiosos. Al caer el atardecer, Ismael mira el mar, el lago, el río, el horizonte, las montañas, y junto al árbol que lo vió crecer, dan órdenes a lo que los rodea; hace prometer al pasto jamás dejar de ser verde, al cielo jamás irse lejos. Le obedecen, le siguen, observan su diario vivir, aconsejando a la población y dirigiendo al entorno. Los animales le protegen a cambio de que él los oiga, tienen mucho que decir, y no confían en otras especies, Ismael no es de otra especie. Él guarda los más intangibles y abstractos misterios. Por las noches va a nadar, tiene un acuerdo con el agua, ésta siempre se entibia para no congelarlo en sus baños nocturnos, a cambio de eso, Ismael le lee cuentos al mar, sus favoritos son los que le cuentan las estrellas, que además le bailan sus vidas cuando sufren de insomnio. Cuando no, Ismael se queda inventando nuevos sonidos, nuevos aroma, y así pasa la noche hasta que divisa al primer transeúnte de la mañana y le pide suavemente al oído, que viva, que sueñe, y lo acompaña cual viento por su día de invierno. Él siempre está ahí, como esperando, con una tierna mirada que refleja desde la tristeza por su vida, hasta sus sueños rotos...
Cada cierto tiempo, Ismael sube hasta la montaña más blanca y más alta. Se para erguidamente y observa lo que tiene al frente, desde lo más alto del mundo. En eso, cuando comienzan a desaparecer las huellas del luminoso día. Ismael se inclina y se deja caer sobre la brisa despegando hacia lo alto
viernes, junio 05, 2009
... Las luces, son muy potentes, impiden que logre ver bien. Me encuentro sentada, o más bien, casi acostada sobre una especie de silla o camilla. Seres hablan, ¿Me hablan a mí? no logro entender muy bien lo que dicen, quizá las pastillas que tomé hicieron algún efecto secundario. Uno de ellos se acerca, se oyen choques como de cucharas o algo parecido, quizá podría ser aluminio. Ahora siento algo como un pinchaso, ¡Ouch! Más agujas, hay un líquido que corre por mi cuerpo en estos momentos, lo siento, siento su recorrido, avanza por cada espacio, lentamente, algo dolorosa, ya han sido alrededor de cinco agujas, me parece que en la tercera me acostumbre, asumí. Mi vista comienza a nublarse, aún más. Cada vez escucho con menos nitidez, ¿Qué dicen? ¿Acción? ¿Reacción? ¿E...ción? Dejen de balbucear ¿Extra...? ¿Extracción? Sí, creo que es eso, extracción ¿Extracción de qué? ¡Oh no! Donde sea que estoy comienza a subir, la silla sube, rápidamente hacia el techo, donde hay más luces cegadoras, he quedado muy arriba ¿Qué pasa? Algo tapa mi vista, algo azul, oigo ruidos como de algo rasgado "crrr crrr" ,Comienzo a temblar y noto que mis manos están atadas, no puedo moverlas, me desespero, oigo ruidos. Siento otra aguja dentro de mí."riiing riiing" ¿Un teléfono? La aguja que me estaban... inyectando? se ha corrido bruscamente, seguramente la pasaron a llevar, comienzo a sentir un líquido conocido, creo que estoy sangrando, mas, no siento nungún dolor, supongo que me he acostumbrado. Entre luces cegadoras, inyecciones, sonidos inaudíbles, comienzo a cerrar los ojos. No tengo sueño, no tengo sueño, ¿Por qué cierro los ojos? Quiero mantenerme despierta, saber dónde estoy, qué me hacen. No tengo sueño, no tengo sueeehño...
Recuerdo el día. Sí, estábamos en la escalera, lo oí hablando sobre cosas importantes, ya el día carecía de opiniones como esa, debo admitir que algo en él me llamó la atención, asumí que más tarde lo descubriría. Así fue como, mediante excusas traté de conocerlo. Fue mi útil consejero, consejero amoroso, hay que decir que -para lástima de su amigo- cada frase que él emitía era la esperada por mí. Resumía en pocas, pero bien elegidas palabras todo lo que yo al menos podía esperar de alguien, ya saben, alguien para mí. El tiempo transcurrió y cada vez me acercaba a voluntad, más y más; aceptando infantiles burlas de nuestros pares. ¿Qué importaba? Sólo quería oírle, sabía siempre que decir. Era un buen amigo. Mas. Sólo eso. Un amigo. El error fue mío, debo admitir, al confundir las cosas. O bien, tal vez no fue error, hize lo que creí debía hacer. Aún me pregunto si en otras cirscuntancias habría sido diferente, pero ya no tiene caso. Perdí la batalla, sí que fue tu época. No me molestó el hecho de haberte visto con esa otra niña, me molestó el que no me hayas contado. Sentí el derecho a saber, mas, supongo que me quivoqué, una vez más. Más tarde, al oír de tu arrepentimiento odié el accionar del tiempo. Todo pasa con el tiempo, dicen por ahí, y esta no fue la excepción. Quién sabe, si más adelante se unen nuestras vidas, quién sabe. El destino es tan loco a veces. Quien supiera de nuestras últimas andanzas quedaría sin habla, espero pronto poder mirar hacia atras y reir...
A dos horas con cinco minutos de aquí, hay un lugar, un lugar que alberga desde los más soleados y divertidos momentos hasta unos nocturnos y secretos recuerdos. Donde tu quehacer es noticia diaria. Donde la biografía de cada habitante está guardada en los conocimientos de otros habitantes lejanos a este. Donde se expresan claramente las diferencias de nacimiento, de condiciones. Donde entre una y tres de la tarde se llena de burdeo y blanquiazul en las plazas. Donde al parque van cincuenta, y al estadio van cinco. Donde todos hablan, pero nadie escucha. A dos horas con quince minutos de aquí, ahi una acumulación de jóvenes, puntos que se mueven a empujones. Hay horarios para todo; para reír, para jugar, para juzgar, para burlar. Incluso de a grupos; grupos de trabajo, de tareas, de "amigos", de compañeros, de carretes, de tomateras. Hay también un orden jerárquico dependiendo del contexto; para estudiar un J manda, para reir un F manda, para coquetear un P manda, para "acompañar" un M manda, para olvidar un C manda, para maltratar un K manda. Si vas, no debes olvidar seguir sus reglas, lucir y actuar como ellos, no decir nada intelectual o serás mateo, no hacer nada a favor de los profesores o serás mamón, no opinar nada contrario a sus opiniones o serás diferente. A ellos les atrae lo diferente, pero que eso no te engañe, porque lo que en verdad buscan es hacerte igual a ellos, buscan expandirse para que al ser bastantes, puedan quedarse allí y vivir eternamente en sus munditos, en su sínica rutina. Yo los conosco bien. Aquella, la primera de la izquierda; primero te seguirá, luego hablará detrás tuyo para finalmente desconocerte. Quien está a su lado; fingirá amor por tí, luego de unas semanas lo olvidará. Los cinco que continúan forman un grupo; viven sus jóvenes vidas, con ellos puedes socializar, pero cuidate de que no te absorvan, es fácil caer en la tentación. Esta; la primera del centro, mostrará madurez, no le creas pues no es más que una muñeca criada en un cuento. Las siguientes tres te traicionarán, te recomiendo volver al pasado y no acercarte mucho a ellas. La que mira feo, por ahí por la derecha, que no te intimide, no te hablará, no se atreve, mantente lejos. Las que la acompañan harán igual, nadie te hará nada; por lo menos no físicamente. ¿Viste a ese hombre que acaba de pasar?, él manda o cree mandar este conjunto de cabezas pensantes. Organiza arbitrariamente. Si llegas a presentar alguna queja puedes tratar de hablar con él, pero no te dirá nada, ya lo intenté. Si en vez de hablar, lo haces más formal y le envias una solicitud escrita, te llamará y la arrugará en tu presencia; puede que en ese instante tengas la oportunidad de acercarte lo suficiente como para romperle la cara, te deseo suerte, muchos te lo agradeceríamos, pero te advierto que corres el riesgo de que a los cinco meses y medio de la agresión uniformados lleguen a tu casa en camionetas sin vencina y pregunten por tí, no te preocupes, si les dices que no estás, el informe del suceso se perderá en el abismo del papeleo olvidado en sus viejas oficinas rotas. Sabrás llegar al lugar; en la entrada hay un sínico puente de trenes asesinos que te deseará un buen viaje. Te advierto de antemano que demorarás dos años y tres semanas en ser bien recibido, pero que esto no te desanime, pues cuando te marches, de ciento tres habrá seis que te recordarán por siempre. Procura no dejarte llevar y creeme que aprenderás mucho de los lugareños. No será una buena o linda experiencia, pero será fructífera. Nuevamente te deseo suerte. La necesitarás.
Una plaza, en los columpios una niña de aspesto pensativo, en sus manos lleva un pequeño cuaderno, tiene la mirada fija, no observa nada. Sueña, sueña...
En una habitación con imágenes en las paredes, sentado en su cama y tocando guitarra, un niño mira a su derecha y visualiza un cuaderno con un texto a medio escribir, surgen ideas, pensamientos en su cabeza, no sabe si tomar un lápiz y continuar su literatura o si volver a su melodía.
La brisa, el viento la despeinan un poco, mas ella parece no notarlo, sigue soñando, sin observar nada, en trance. Voltea a la derecha luego de oír a alguien asomarse, lo observa, se dedica a observarlo. No hablan ,él se sienta en el columpio contínuo, no hay palabras, no hay gestos, no hay ruidos, el tiempo amáblemente se ha detenido para ellos, algo pasa, algo pasa en sus miradas, emociones, sentimientos se transmiten, deseos, ilusiones. Todo atraves de la más pura de las miradas, lo entienden, lo han entendido todo, no hay más que decir. Él estira su mano y la carga suavemente sobre la de ella, que al sentirlo, al tenerlo entre sus dedos no hace más que tomarlo fuértemente, se aferra a él. Los ojos de ambos se mantienen fijos, se han transmitido ya todo un libro de mensajes que contiene desde los más tiernos deseos hasta crueles vivencias olvidadas.El tiempo ha vuelto a correr, atardece y en el cielo se forma una nube negra, caen una, dos, tres gotas, comienza la lluvia, que cae sobre los columpios, sobre su rostro. De a poco despierta y ve el columpio contínuo vacío.
Una plaza algo mojada por la lluvia, en los columpios una niña de aspecto triste, desilucionada, con sus manos se aferra a un pequeño cuaderno, ya no tiene la mirada fija, ha dejado de soñar. Se levanta y emprende cabizbaja el camino a casa...
En una habitación con imágenes en las paredes, sentado en su cama y terminando una melodía en guitarra, un niño mira a su derecha y visualiza un cuaderno lleno de escritos. Cesa de tocar, tampoco escribirá, se sorprende por un leve dolor en su mano. Nota la lluvia, toma su chaqueta y sale a relajarse en los columpios de una plaza.
Llega un Tipo a una especie de sala ploma; algo desorientado. Ve a una señorita que viste de plomo y que tiene una pequeña identificación "Informadora", ella está con un gran cuaderno y parece revisar unas listas con perfecta manuscrita y muchos números. - Hola, hem... - Sí, venga. Aqui lo orientaremos. La señorita se derige junto al Tipo hacia un escritorio, se sientan. - Bueno, yo... - No se preocupe. Tenga esta tarjeta de identificación, como puede leer, usted es 385J, en realidad es 385.931-JKL, pero por convención lo acortamos- La señorita sonríe. El Tipo, aún algo desorientado toma su tarjeta de identificación y antes de poder releerla, mira lo que parece un uniforme blanco con rayas plomas sobre sus manos. Sigue a la señorita por un pasillo en que el piso avanza solo y los conduce a una puerta que se abre al sentir su presencia. Al asomarse, el Tipo ve otro pasillo aún más angosto, lleno de puertas con números como el de su tarjeta de identificación pegados en las puertas color blanco. El Tipo es guiado por el piso con movilidad propia y no nota cuando la señorita se va. El Tipo se detiene frente a la puerta "385J" y entra a una pieza vacía. El Tipo de a poco comprende lo que pasa, se da vuenta un tanto desesperado y trata de abrir, pero la puerta fue cerrada automáticamente de forma hermética. Su rostro refleja desesperación e impotencia. Al cabo de 20 minutos que parecieron días para ese pobre hombre sentado con la espalda apoyada en la puerta él comienza a asumir su condición, ya ha buscado cualquier elemento extra en lo que parece su habitación, mas no encontró nada, completamente vacía, siquiera una cama, siquiera un mueble pensó incansablemente, mas nada ¿Dónde? ¿Dónde estoy? ¿He muerto? ¿En qué momento me cambié de ropa que ahora visto de plomo? ¿Qué pasa? ¿Y mis cosas? ¿Y mi casa? ¿Tengo casa? ¿Tenía casa? Oh! piensa, el Tipo comienza a dudar, entra en pánico, un terrible dolor de cabeza se apodera de él, con sus manos alrededor de su cabeza, no sabe qué hacer, se desespera, se desespera, quere gritar, quiere irse, quiere desaparecer. Cierra los ojos para no ver, cierra los ojos para no ver...
Llega un Anciano a una especie de sala ploma; algo desorientado. Ve a una señorita que viste de plomo y que tiene una pequeña identificación "Informadora", ella está con un gran cuaderno y parece revisar unas listas con perfecta manuscrita y muchos números. El Tipo oye una conversación familiar para él, no , esperen, no sólo está oyendo, está viendo lo que sucede con aquel Anciano ¿Cómo es que logra ver todo eso? ¿Dónde está el Tipo?. El Tipo tiene aspecto nervioso, como perturbado por algo que lo desespera ¿Qué hace? Pues creo que veo algo, sí, trata de decirle algo al Anciano que, por cierto, ha entrado también a una habitación vacía, pero no oye al Tipo. El Tipo ha gastado ya unos minutos tratando de comunicarse con el Anciano, se cansó, se sienta, parece frustrado. Iré a decirle unas palabras. - Oh! No te preocupes, seguro pronto te oirá. Oh! No te preocupes! Te oirá! Hey! Aló! ¿Estás ahí?! ¿No me oyes? El Tipo parece no oírme, incluso hace como si no me viera, comienzo a ponerme nerviosa, Hey!!, miro al Anciano a ver si él se percata de mi presencia, pero parece estar teniendo una crisis de pánico, odio esas crisis, recuerdo la última que tuve, fue algo más o menos similar, recuerdo un tal "Informador" que me dirigió a una... a una... Sí, todo estaba vacío, y blanco... blanco? ¿Y esta ropa ploma? ¿En qué momento? Hey! ¿Dónde se fueron? ¿Dónde? ¿Dónde estoy? ¿He muerto?... Esto! ¿Esto de nuevo?! No! No esa sala sala ploma de nuevo! Sáquenme! No quiero oír a ningún informador más! ¿Dónde están los colores? ¿Dónde están mis cosas? ¿Y mi...? Ahh!!
Llega una Joven a una especie de sala ploma Llega una Joven algo desorientada a una especie de sala ploma Llega una Joven neurótica a una especie de sala ploma Cree ver un Tipo de Anciano que dice ser Informador Creía ver un Tipo o un Anciano o un Informador La sala era ploma La sala cae sobre la joven Todo se desmorona No hay sala, no hay Tipo, no hay tarjeta de identificación La Joven cae, no hay piso, pierde el equilibrio No hay Informador Todo se consume No hay Anciano, no hay tarjeta de... No! No hay Joven...
Hoy, he decidido ser sincera con esto, quizá de esta forma pueda definirme mejor. A decir verdad, resulta que me encuentro a aproximadamente mil kilómetros de distancia de ti, de tu casa, de tu habitación. Hace más o menos veinticuatro horas me encontraba viajando, alejándome a 98 km/h de tu presencia. Me gusta estar, en estos momentos físicamente lejos, ya que sé que no te veré por lo menos dentro de un par de días, lo que influye claramente en el desenvolvimiento de mis ideas. He pensado en ti, no desde hoy, ni desde ayer, desde hace ya un tiempo. En un principio, creí que mi mente me jugaba una broma, una mala pasada, mas, al hacerse esta práctica cada vez más frecuente, comencé a sospechar. Más tarde, no sólo fueron simples pensamientos, ya eran sueños, mi imaginación volaba al punto máximo cuando tú encabezabas la ilusión. ¿Qué pasa? Me dije muchas veces, sin obtener respuesta. Si esto no era más que un sarcasmo proveniente de mi subconsciente, la lógica me decía que a cualquier actuar tuyo yo cambiaría de parecer; por lo que esperé y esperé a ver que sucedía. ¿Sabes? El tiempo transcurre rápido. Y a medida que pasaba el tiempo, más te conocía, y más me gustaba tu manera de actuar, tu manera de ser. Comenzaron las “etapas”, no sabría decirte el orden de estas; miradas locas por las esquinas de la sala, encuentros casualmente programados en el pasillo o en el paradero, ese pensamiento siempre presente, los ya mencionados sueños despiertos, la dependencia, las indirectas, etc. Quería saber de ti, saber que, aunque no es mucho lo que chateábamos, tú estabas conectado, quería hablarte, pero no sabía si tú realmente querías hablar. En fin.
En oportunidades anteriores, he tratado de conversar estos temas con tigo, debo decir que me intriga tu silencio. Escuché que no tienes mucho que contar, a diferencia mía, que ya he escrito una que otra página en el libro de las parejas. Mas, tú no has preguntado, ¿Acaso no quieres saber? Si es así, respetable, puedes quedarte con la duda. Si no es así, no dejo de preguntarme en qué momento curiosearás sobre el tema. Es precisamente ese misterio, ese secreto – si podría ser llamado de aquel modo- el que destaco, me llama la atención, debo decirlo. Yo era así, misteriosa, disimulada, mas en algún momento cambié y decidir ser más directa con las opiniones –bueno, ser así como me ves-. He llegado a creer que, a medida me has conocido más, ha cambiado tu forma de verme, y que ya no soy quien convencionalmente creías que era; hipótesis que, por una parte me entristece un poco y por otra parte me alegra, pues de este modo no tendría que pasar por la complicada”prueba de seguridad”, esa en la que te preguntan ¿Estás realmente segura de lo que sientes? –Prueba en la que, por cierto, suelo fallar- Odio crear falsas esperanzas, y en mí, suele ser una acción frecuente, pero muy en contra de mi voluntad...
No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé... ¿Cómo eres? ¿Qué sientes por mi? ¿Por qué actuas así? ¿Cuándo comenzarás a pensar en los sentimientos de los demás?...
Abrir los ojos, cajas, puntas color otoño que se acercan y acercan. Cualquier espacio se vuelve cada vez más y más pequeño, más y más pequeño. Hay límites por todas partes, te dicen qué pensar, qué comer, cómo vestir, con quién andar, cómo actuar, cómo hablar. Tratan de moldear todo, todo gira en torno a un estereotipo, ficticio, mentiras. Más mentiras...
Para que una comida resulte como debe ser debes seguir tal receta, si le pones o sacas algo más, quedará mal. Para conquistar a un chico en pocos días debes actuar de tal forma, si tú no eres totalmente así y tratas de ser como eres, tu conquista estará mal. Para comunicarte con tal persona debes vestir así, si no tienes esa ropa y vas con otra y hablas como realmente crees adecuado, la comunicación estará mal.
¿Cuál es la idea?
Para formular sus preguntas por favor dirigirse al pasillo 3, pabellón 12, sala 5A, puerta 23, se ruega ir sólo entre 8 con 30 y 8 con 31, si la persona encargada no está, no se alarme, puede esperar hasta que contratemos a la persona que quiera oír preguntas sin respuesta exacta y tratar de hacer creer a los demás que sí hay respuesta para sus inquietudes. Por mientras, puede optar por quedarse callado y no hacer preguntas tontas porque en la sociedad en la que eligió vivir, sólo la mayoría común y simple elige. Si usted no pertenece a la mayoría común y simple, haga el favor de marcar la opción 7 y luego de veinte minutos esperando y escuchando la musiquita cargante que algún idiota escogió arbitrariamente, haga el favor de marcar el 7 dos veces, si no entendió le explico nuevamente, marque 7 7. Si luego de todo esto aún no entiende que no nos interesan sus opiniones y que no tenemos respuestas para aquellas preguntas que sólo le interesan a los niños seguidores de El Principito y a gente inadaptada; entonces haga el favor de cortar y llamar nuevamente. Gracias por comunicarse con el mundo y la puta sociedad actual, no llame de nuevo, tampoco lo llamaremos, puede volver a su televisor ahora...
beep beep beep beep beep beep beep
Nuevamente abro lo ojos, no es una caja ahora, pues no tiene forma cuadrada, si no triangular, diría triangulo equilátero, logícamente acutángulo de altura lado por raíz de tres partido por dos. Debo enconjerme para entrar aquí. A mi alrededor todos circulan en cajas aún más pequeñas que la mía, parecen disfrutarlo, dicen estar libres, me acerco, las cajas tienen algo escrito "Adaptación" "Estereotipo" "Puta Sociedad" "Mayoría", todos caminan juntos, unos corren, unos estan felices, otros tristes, otros no estan, todos todos van de a grupos, grupos de a cien, de a quinientos. Se ven felices, pienso y luego me veo. ¿Cómo me veo? ¿Feliz? ¿Enojada? ¿Confundida? No sé...
Pronto abriré los ojos, a ver con que me encuentro, tal vez hasta ni me encuentre
Sentimientos?, No me gusta hablar de sentimientos.
- Por qué no?
No lo sé, sólo digamos que soy, tal ves, la persona menos apta para aquel tema. Es un tanto complicado hablar sobre algo de lo que ni yo puedo estar muy segura.
- Aqué te refieres?
Me cuesta un poco estar segura de lo que siento, ya sabes, cuesta describir un sentimiento, después de todo, es intangible.
- Pero, desde qué perspectiva lo estás tomando?
En general. Por ejemplo: Las circunstancias hacen que uno esté estresado y pesimista, y yo trato de estar alegre y finalmente, luego de tratar, logro sentirme feliz. Ahora bien, esto lo podemos tomar como una forma de obligarme a sentirme feliz, quizá yo también mesentía pesimista, pero como sabía que de esa forma no íbamos allegar a ningún lado, decidí cambiar un poco la mirada, la visión negativa.
-También tienes un ejemplo para el ámbito amoroso no es cierto?
Ya mencioné que no me gusta hablar del tema, en especial de ese subtema.
La silla chueca, se escucha un disparo por el televisor, una persona ya fue vencida por el cansancio, debe estar por el segundo sueño, idiomas, lenguas locas se escuchan desde todas partes, enumeración de emisores, pensamientos que invaden mi mente; dentro de ellos, estás tú. ¿Tú? ¿De nuevo tú? ¿Cuándo cesarás de perseguirme? De aparecerte por ahí con cara de inocente como diciendo -Hola, sí, soy yo de nuevo, me has vuelto a pensar- Vete ya! Deja de confundirme -A caso te confundo? Cómo puedes confundirte? No eres tan segura siempre? Qué pasa? Temes equivocarte? Temes hacerme daño?- ¿Cuándo te callarás? Quiero que dejes mi mente, limítate a estar presente sólo físicamente, cuando voy al liceo, en los pasillos y quizá en alguna mirada perdida en los rincones del salón. Deja de desconcentrarme! El teléfono está adelante mio, estoy rodeada de cuadernos con normas ridículas, un poco de comida, dejé el pan con queso; la silla continúa chueca, ya son dos los que han caído y con el último también se fue la televisión, habría silencio si no fuera por el ruido eléctrico de los aparatos que jamás se desenchufan. Aún no te vas? -Vamos! sé que quieres llamarme, tienes ese afán de controlarme, de querer saber qué hago, de hacer que piense en tí...o me equivoco?- Sabes que no, tomo el teléfono, busco tu nombre, pienso -Hazlo!, sabes que quieres llamarme- Marco el número, me contestas, corto. Sólo quería oír tu voz, me alegra de algún modo saber que estás ahí, y saber que después de esto, aunque sea por cinco minutos, dedicarás tu pensamiento a mí -Jaja- ¿De qué te ríes? Ya, vete para poder continuar con mi tarea, estoy en "Tipos de texto" -A ver si puedes crear un texto para mí- Eres producto de mi imaginación ¿Cómo es que no puedes irte? -Está bien, me iré, Aioos- Espera!... Y si nada más te quedas ahí calladito? -Jaja, ok, aquí estaré para tí-. La silla continúa chueca, está bien así, hay un silencio aparente. Será mejor que continúe con mi tarea...
A la derecha, una estudiante con un gran libro que contiene imágenes del cuerpo humano, se ve preocupada, seguramente pronto tendrá prueba o algo así; es muy común utilizar el viaje en bus para estudiar. Más adelante, un hombre de aspecto deprimente junto a un pequeño niño que busca en él una sonrisa de su cansado rostro. En la otra fila, una anciana de ojos húmedos y mirada apagada observando el vacío ¿Qué pasará por la mente de todos ellos? ¿Será válido preguntarse? Cada persona, de esas que vemos por sólo cinco minutos arrastra tiempo, recuerdos, emociones, sentimientos; arrastra vida. Y al interactuar con alguna de estas personas, ya somos o fuimos parte de su vida.Porque una persona es más que un modelo de estatua insignificante; una persona es una situación, es un ser pensante, es un humanista, un científico, un artista; muchos fueron bastante en el pasado. Otros serán, en el futuro.Todos somos, en el presente. Y tenemos la misma validez para el mundo, que nos trajo y nos llevará... Cada persona es, fue, o será algo; todos tenemos algo en que pensar, hacer, sentir. No eres el único ser vivo hoy. ¿Dejarás a los demás ser parte de tu vida?
Me estaba acostumbrando a dormir hasta tarde cuando de pronto y sin avisar, llegó el primer día de clases, tenia mis cosas listas, debía tomar un colectivo en la mañana. Temía llegar tarde, no recordar el nombre del liceo al momento de indicar la dirección al colectivero, también temía de la reacción de todos al llegar, de qué haría en los recreos. Estaba tan sumergida en mis pensamientos, hasta sentí aquella mañana muy rápida. Llegué a un curso, me senté en la silla y conversé, interactué, creo que hasta reí. Estaba contenta por mi triunfo en el curso asignado. Mas, era demasiado bueno para ser verdad...
Al día siguiente oí algo de "cambio de curso", confusa sin saber qué sería de mi vida en aquellos momentos, dónde debía dirigirme, con quién debía hablar. Demoré por lo menos 15 minutos en comprender que tenía que ir a la sala 5 "Filosofía". Temerosa llegué a la sala: - Hola, es el Cuarto A? - Sí mijita, pase nomás. Sentada esta vez, con gente que realmente no conocía, oyendo murmullos y risas provenientes de desconocidos. Creo que me relajé más cuando la profesora comenzó su clases, así por lo menos tenía qué mirar y qué oir. La interacción con mis "nuevos compañeros" fue prácticamente nula, salvo por algunos comentarios que tenían que ver con la clase y una actividad en grupos de 2 o 3. Sonó el timbre, una sensación de relajo e incertidumbre se quedó en mí. ¿Que nos toca ahora? ¿Por qué todo salen con sus bolsos y mochilas como si no volvieran al salón? No tenía idea que en este liceo, cada sala indicaba cada ramo, no era con el sistema de sala fija -como yo acostumbraba- Traté de seguir a mis pares, pero se dispersaron rápidamente y en lo que pareció un parpadeo me vi en la mitad del pasillo de un liceo cuyo nombre apenas recordaba, sin saber hacia donde dirigirme. Traté de encontrar a algún compañero de curso por alguna parte, pero era inutil, todos eran iguales en ese momento, no distinguí caras. Vi entonces, pasar a una inspectora: - Disculpe, sabe cúal es la próxima asignatura para el Cuarto A? - Esperáme un poquito, te digo altiro - y me condujo a su oficina,algo pequeña para mi gusto - Curso? - Cuarto A - Al parecer, mala memoria. - Funciones, en la sala 4, primer pabellón. - Gracias - Pareció no escucharme, pues su rostro indicó un pequeño grado de molestia. En fin, llegué -como era de suponer- tarde a la clase. Mas, me mantuve sonriente todo el día, traté de verle el lado alegre a los sucesos, a decir verdad, jamás había llegado tarde a tantas clases seguidas. Sabía que una de las claves para avanzar y no quedarse en el camino era aprender a reirse de uno mismo.
BOOM! Sigue caminando, a su izquierda cae un trozo de tela color azul, se ve humo en el cielo. Sigue caminando, se oye a lo lejos un segundo estruendo. Sigue caminando. BOOM! Cierta cantidad de gente corre en dirección opuesta, algunos se ven alarmados, otros llaman rápidamente por sus celulares. Se da vuelta y mira detenidamente la situación, con un poco de dificultad por la gente agrupada al rededor. ¿Una explosión? ¿Un choque? ¿Un acto de autodestrucción? O todas las anteriores. Se saca los audífonos y nota un leve sonido estrepitoso que va disminuyendo. Ve llegar dos ambulancias y un auto de carabineros. El ruido ahora se ha convertido en una mezcla de sirenas, bocinas, y ese ruidito disminuido que demora en ausentarse. Se queda aun parado, sin expresar nada en el rostro. A su derecha se oye una conversación "Salió todo como lo planeado, ella ya no estará más". Han llegado ahora furgones de canales de televisión, rápidamente se bajan los periodistas con sus cámaras y micrófonos. Se oyen llantos, murmullos, gritos. Cada vez llega más y más gente, se pisotean en la lucha de quién llega primero a ver lo que ha pasado, quién obtiene el mejor puesto, quién saldrá en la televisión comentando de lo sucedido, se oyen "¿Alguien sabe algo?", "¿Qué pasó?", "¿Alcanzaste a ver?". Se ha disipado un poco el humo. La multitud no cesa de aumentar. El tránsito está detenido, pero siguen llegando furgones. Hace aproximadamente 3 minutos pasó cerca una ambulancia que provenía del lugar con humo, seguramente llevaban a algún afectado -si es que lo había- al hospital. Se queda mirando la ambulancia, el trayecto hacia el hospital, observa aquel líquido que inicialmente en modo de gota caía por la puerta cerrada de aquella ambulancia, el líquido no deja de caer cada vez con mayor grosor y va siendo cada vez más colorado, deja su rastro con pequeñas machas que en la calle se ven color cafe y no rojas. La ambulancia desaparece en la continuación del camino. Deja de mirar en aquella dirección y vuelve la vista, nuevamente, al lugar con humo. Se oye un leve sonido parecido al de una llave abierta con el agua corriendo o un rio que fluye, el ruido proviene del suelo, baja la vista y ve nuevamente aquel líquido que en la calle se aprecia color cafe, el líquido rojizo avanza. Entre sirenas, murmullos, reportajes periodísticos, pisadas, gritos, llantos, bocinas, leve ruido disminuido, conversaciones, líquido fluyendo por el suelo, interrogatorios de la gente; suena un teléfono, su teléfono. Saca aquel aparato que emite su ringtone favorito y observa la pantalla para leer un aviso, más bien, una advertencia. Mira a su alrededor con intriga. Mira su reloj. Instala los audífonos en sus oídos. Sigue caminando.
- Qué haces? No sé, miro, pienso, respiro. - Qué miras? Aparentemente una pared. Verde, creo. - Qué piensa? Creo que no sabría cómo decirlo, quizá porque las ideas saltan y destellan de manera tan simultánea en mi cabeza que, que no logro distinguirlas y... Cuando parece que pienso, que siento. En verdad no sé si pienso, o por qué siento y... De alguna manera estoy tan sumergida en aquellos pensamientos que pierdo noción del todo. - Respiras? Por suerte, aún no olvido eso, supongo que es una práctica tan introducida en nosotros que aunque vuele en lo más escondido de mi mente, no podría olvidar. - Y si así fuera? Pues, supongo que eso influiría un poco en aquellos pensamientos/sentimientos desconocidos. Probablemente esto tenga alguna realción con lo que se siente al morir asfixiado. - Hemm... Hemm... En fin. Sabes algo? Creo que la pared no es verde, más bien es amarilla. - Cómo quieras! Cómo que como quieras?, acaso sí es verde? - Mira nuevamente, me refiero, fuera del trance. Oh! - Así es, no hay ninguna pared por aquí...
Un día más, aquí, en esta selva de animales supuestamente más desarrollados, donde todo es autoridad falsa y sinismo. Aquí rodeada de murmullos eternos, aquí entre sociedades mal fundadas, con gente que cree ser gente pero en realidad no son más que problemas. Historias falsas, doctrinas falsas, creencias arbitrarias. Nos englobamos en una historia, un cuento que protagonizamos, nos creamos nuestro propio destino teniendo como modelo la continuación de nuestro propio cuento. Mi vida, un cuento. - Qué es eso? Diario de Vida. - A quién le interesa? A nosotros mismos. - Por qué? No tengo idea. Desde tiempos remotos soñamos con ser recordados. - A caso estaremos cuando ya no estemos? De qué manera veremos si realmente nos nombran? Si es por algo bueno, por algo malo, o si sólo conocen nuestro nombre por alguna calle que alguna vez fue pasto y hoy es asfalto y alumbrado? Por alguna razón damos a conocer "nuestra historia" pensando quizá que hay quienes no tienen la propia y desean conocer la de algunos que, con un cierto rasgo de valentía tomaron un lápiz y al pulsarlo sobre una hoja decidieron traspasar la pared de protocolo y discreción que exige ridículamente la sociedad. Decidieron contar secretos a través de una simple herramienta con punta y tinta ilimitada. - Qué secretos? Acaso aquellos de infancia, el "quién te gusta" y cosas por el estilo. O tal vez, secretos que implican riesgo, algo que no cualquiera puede saber; en esos casos - como en otros - el papel se transforma en el confidente, en el testigo mudo cuya única función no es otra que captar y captar información, a veces dibujos. Cabe mencionar a quienes sólo cuentan por contar, esos que no piensan en el receptor, sólo hay emisor en sus mentes; no importa si alguien lee, no importa si el papel se bota, se quema, no importa nada más que escribir, que dejar fluir su mano - aquella mágica mano que vuela sobre una simple hoja que jamás permanece limpia -. Pensamientos, palabras, comentarios, referencias, imaginaciones, dibujos, pictogramas, definiciones, sentimientos, locura, escritos y más escritos. - Y? Y pues, a veces, pienso que no hay nada más interesante que aquella infinita gama de posibilidades de comunicación, de transmición del mensaje, en ocasiones implícito, y en otras explícito... Si pasáramos todo el día escribiendo... - Cúanto haríamos? Cúanto no haríamos! - Se acabarían los temas? Los temas son ilimitados, puedes hablar sobre hablar, sobre no hablar, sobre decidir un tema, incluso hablar sobre nada, sobre hoy, sobre mañana, una vida y más sobre un papel que a veces deseamos que no se acabe. - Y qué pasa cuando se acaba? Lo que pase es tú decisión. - Mía? Y de todos. - Cómo? Tú decides si publicas, si muestras, si expones, si mandas, si comunicas, o si botas, si quemas, si olvidas; y aquel que escucha, que lee, que recoje del basurero, luego pasa por la misma tarea. - Es un ciclo? Al fin y al cabo, nada de lo que decimos, lo decimos realmente. Todo lo que digo ya fue dicho antes y... - Y fue tu decisión... Mi decisión escribirlo hoy.
Ella contemplaba un tanto nostálgica y angustiada, aquel edificio que siendo nada ahora, en algún momento lo fue todo. No podría decir si estaba feliz o triste, los sentimientos tienen matices, y esto era claramente una prueba de ello. Aquella entidad, aquel recinto en el que vivió tanto, que tanto le enseñó, que tanto le dañó.
Ella contemplaba un tanto nostálgica y angustiada, cuando un suave viento la hizo despertar del trance; la lluvia de recuerdos desapareció, y aquel lugar que, por un intervalo de tiempo, vió lleno de personas y escenas, de pronto, volvió a vaciarse, a ser lo que era ahora: nada. Aquel edificio que siendo nada ahora, en algún momento lo fue todo.
Ella contemplaba un tanto nostálgica y angustiada, sintió la brisa y volteó para continuar con su camino. Su sonrisa apareció de repente, quizo correr a la calle de en frente, pero el semáforo lo impedía. Por un segundo, como en una película, vió aquellos buenos momentos en los que sí rió y gozó junto a los suyos - ¡Qué alegría verte! - pensó y al fin se acercó a quien sin saberlo coloreó sus recuerdos. Quizo correr, gritar y abrazarlo, mas, sólo recibió un "hola". Un "hola". Sin gestos, sin brillo, sin color. Y, ahí quedó, mientras veía aquella película terminar, mientras caían en pedazos aquellas imágenes coloreadas.
Ella contemplaba un tanto nostálgica y angustiada, sintió la brisa, volteó, y saludó. No estaba triste, ni disgustada; pues no nos hace enojar aquello que ya asumimos. No podría decir cómo estaba, los sentimientos tienen matices y esto era claramente una prueba de ello. - ¿Por qué será que cada vez que vengo, salen de mi baúl de recuerdos sucesos amargos y cabizbajos? - se preguntó. Tomó sus cosas - Es hora de volver - y continúo su camino lejos de aquel lugar.
A decir verdad, he estado en varios colegios, por lo que un cambio más no me trae mayores compliciones. Admito que no es lo ideal cambiarse el último año, pero qué más vamos a hacer si ya estaba decidido; por mi parte, la mejor noticia que podía escuchar en ese momento era la de un cambio como éste. Asumo que debe ser por la costumbre, pero me gusta cuando hay que empezar de nuevo, a veces, lo tomo como una nueva oportunidad para no cometer los errores que ya se cometieron antes, como enmendar ciertas cosas, como volver al inicio del camino y esta vez andar por el camino corrento, es como empezar de nuevo. No es que haya cometido abundantes errores, pero debo decir q aprendí, bastante en realidad. Realmente me alegró saber que debía cambiarme de casa...
Cambiarse así nada más tampoco es algo tan facil, implica mucho más de lo que uno piensa, en mi caso, traté de ver siempre el lado positivo, y vaya que sirvió, mas, como todo en la vida, tiene sus pros y contras; y, pues a medida que uno va creciendo, va tomando este tipo de experiencia de diferente manera, no hubiese sido lo mismo hace 5 años, por ejemplo. Era frecuente, ya a fin de año, encontrarme a mi misma imaginando cómo sería esta vez el Nuevo Liceo. Los profesores, la gente, ¿Sería acaso todo igual?, quería llevarme bien con esta gente que me empezaría conocer, pero esta vez, quería que me conozcan como realmente soy. Una de las cosas que me propuse, fue precisamente esa, no aparentar nada, llegar tal y como soy, sin necesidad de un arreglo exuberante, sin necesidad de un "seré de tal forma, para caerles bien", esta vez sería yo, y bueno, si no les gusta, siempre hay un plan B,ya saben, de esos que se ocurren en el camino.
El asunto es que había una infinita gama de posibilidades: que me lleve bien con todo el curso, sólo con algunos, que lleve bien con una sóla persona, que no me lleve bien con nadie, que me arme de un grupo, o que sólo llegue a uno. No podía saber nada de eso, tampoco quise planear nada para tales casos. Esta vez, esperaría y sería totalmente espontánea, como me gusta ser. Después de todo, estaba algo "preparada" para cualquier situación. ¿Extrañaría...? Estaba claro que sí, mas, sé que no iba a extrañar con el sentido de "volver", sino con el de "recordar", sí, recordar sólo por recordar. Recordar a las personas con las que entrenaba, a los del elenco artístico, a uno que otro compañero de liceo y a algunos profesores, que por cierto me ayudaron bastante; es notable la influencia que una persona con un nivel considerable de madurez -como lo es un profesor- puede ejercer en uno.
Vaya, había muchas cosas que cambiarían y sentía que había poco tiempo para despedirme de aquellas que no serían lo mismo, mi habitación -que realmente me gustaba-, el camino a casa, el paradero donde esperaba micro, lugares símbolo de mi paso por esta -ya vieja- ciudad. Llegaba la hora y debía partir a lo nuevo...
Nada que decir; hago un segundo intento, y nuevamente, nada que decir. La emoción fácilmente se acaba luego de los primeros cinco minutos. Creí que sería bastante interesante volver, luego de tanto tiempo; a decir verdad, imagine a mi gente, esos amigos con los que jugábamos en la plaza después del colegio, esa gente, a veces amable, a veces enojada que atendía en los locales, el anciano borracho que solo hacía reír. Mi gente.
Recuerdo que cuando los deje todo estaba como siempre, es cierto, era una ciudad algo aburrida y llena de rutina, buena para todo lo relacionado con el descanso; a veces, incluso nos parecía factible que la ciudad no progresara, así sin tanta gente, esta continuaba segura. Pero, una ciudad que no progresa se va poniendo vieja, como sus habitantes.
Cuando estaba ya en viaje hacia mi pueblo, fue inevitable imaginar cómo se encontraría: la vi en tono sepia con la misma gente con la que me crie, todos iguales, quizás uno que otro niño ya estaba hecho un hombre y la plaza podría tener más árboles floreciendo. Luego me la imagine de forma más actual y más acorde con la tecnología, pero no fue una buena idea; casi nadie en las calles, todos pegados al televisor y a las computadoras, ya ni las bicicletas podían ser tomadas como un verdadero deporte, pues todas eran motorizadas. Y así soñé, en el avión que me reintegraría a mi antiguo hogar, quizá mamá al fin pudo ampliarse y puso el restaurant que quería, tal vez papá había vuelto después de tanto tiempo…
Luego del avión debí tomar un bus que me acercara al lugar, me sorprendió ver tantas rejas altas en la Villa Alemana, que recuerdo era tan abierto y hermoso; no le tomé importancia y fui directo al centro, a la plaza. Tomé unas cuantas fotografías, de la pileta destruida, de los árboles podados, de la fría calle en tono gris que no imagine rodeada de locales en quiebra. En aquel momento, sentí sin saber porque, algo de culpa.
En la banca en la que solía charlar con mis amigos, vi a una anciana, con ropas deterioradas. Me acerque: vi su piel, que caída se vestía de múltiples arrugas, con ojos cansados mostrando cada detalle de lo visto, al mirar de más cerca además sentí un clavado en el pecho, “debo disminuir los cigarrillos” me dije.
- Disculpe, ¿ Es usted de acá?, quisiera saber… - y volteó su frágil cabeza con poca lucidez, vi algo familiar en ella, y con justa razón, bien podría ser quien atendía en el puesto de golosinas que yo frecuentaba, o la madre de algún amigo. Tenía aspecto de querer escucharme, quizá me entendió o pudo comprender que a su lado se encontraba alguien curioso por saber. Pero tras unas señas forzadas en la dirección equivocada, comprendí que no escuchaba, ni veía.
Confuso me dirigí a una banca a fumar, luego del tercer cigarrillo – último que me quedaba- me animé a tomar una fotografía de aquella anciana, quizás para conservar el aspecto avejentado de mi pueblo, o solo para luego comprarla con las fotos antiguas y descifrar la identidad de esta veterana. No tuve suerte, cuando llegue a su banca, ella estaba terminando de cruzar la calle, “¡Oiga!” grité fuerte sin recordar que era sorda, al voltear ella, rápidamente le disparé a la cámara para sacar una foto, apenas la cámara hizo lo suyo oí un sonido estridente “beeep”, ¿una bocina?, me saco la cámara de la vista, levanto la cabeza y busco a la delicada anciana. Boquiabierto al no encontrarla, me aseguro que no se avecine algún transporte y corro a la calle; en el piso, una mancha seca de color café oscuro, quizá era negra – la luz impedía una vista más acertada -...