miércoles, junio 10, 2009

Uno de estos días


Uno de estos días, en medio del recreo y de los casilleros. En medio de pasajeros y boletos de micro. O talves, en medio de alguna prueba importante: Desapareceré.
Porque hace mucho que ya no sé si quiero quedarme o empezar de nuevo. Porque hace mucho que ya no sé qué hacer con vos. Porque hace mucho que mi mente me traiciona y me hace envolverme involumtariamente en un mundo fictisio, un mundo en que nadie dice nada , nadie se daña, en que ante cualquier aparición debemos fingir una sonrisa como diciendo "Sí, estoy feliz que aparezcas aunque no hagas ningún efecto en mi vida", talves ni siquiera sea fingir, talves sólo sea inercia, algo automático, algo que nace cuando vivimos y crecemos rodeados de parlantes con el volumen al más alto como creyendo que nuestra vida se pasa con música de fondo, que a quien va sentado al lado no le importa escuchar tarrerios y estupideces que se cuelan por los orificios de los cables y tus oídos; pero, así es nuestro mundo, creemos que siempre contaremos con el pasillo y los timbres, con los que nos esperan a almorzar. A veces, hasta creo que es mejor vivir con todas esas falsas creencias. A veces, es mejor no conocer ni un poquito de los bueno porque una vez que lo hemos probado, pues, ya no hay cómo sacarnos la idea de querer llegar a ello.
¿Sabes? A veces, cuando voy en la micro, me voy mirando anheladamente por la ventana como buscando algo, en el liceo es igual; pues, si me preguntas qué miro: la verdad aún no lo sé, espero pronto saber. Supongo que no pierdo la esperanza de que de pronto, entre árboles y hojas secas aparezca un duende azul o algún amigo de la infancia (aunque dudo su existencia, quizá más que la de los duendes) y me lleve, aunque para eso tuvieramos que pedirle al tiempo que haga una pausa, de manera de poder volver a despedirme al término de la hora de clases. Aunque, también existe la posibilidad de que nadie lo note y probablemente luego de unos tres meses de mi huída - o partida, si prefieres - algún desconocido descubra que nadie ocupa el casillero 34 y entonces, al abrirlo vean mis cosas y unos segundos antes de quemarlas, dos personas (o quizá menos) vean mi nombre (ya olvidado para ese entonces) y traten en vano de recordar algo de una tal Vania o Vanessa por si la letra no se entiende.
Sí, talves, lo mejor sea hacerlo así, sin que nadie lo note, entonces luego no me reprocharía la amargura de nadie. Tomando en cuenta que para ese entonces yo estaría viajando a 84 km/h quizá hacia dónde con quizá quién. Y, por supuesto, planeando empezar de nuevo, haciéndome la loca con lo que ya ha pasado como si olvidar o superar recuerdos fuese tarea fácil.
En fin, uno de estos días...

2 comentarios:

  1. Disfruta de lo que tienes... Porque el viaje es largo y ya pronto dejarás atrás el liceo y las horas de clase... Y luego, te parecerán que no eran tan malos...

    Besos rojos,
    HR.

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  2. Olá!

    Passamos por aqui para dar um oi!
    Bom blog!

    loucuras para ti!
    bjo
    =D

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"Tuviste que expresar lo que pensabas para que te des cuenta que no eres el único con esos ideales"

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