
Respiros intensos se acercan a mis oídos. Viene la desesperación, se acerca a pasos de velocista. Mientras en mi seca garganta se forma poco a poco ese incómodo conglomerado de incomodidades, de nostalgia, de angustia, de nerviosismo; aquel nudillo estático que nos prohíbe palabra y nos inunda los ojos, los párpados y los pómulos.¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? y... ¿Por qué?