domingo, mayo 31, 2009

Encuentro


Una plaza, en los columpios una niña de aspesto pensativo, en sus manos lleva un pequeño cuaderno, tiene la mirada fija, no observa nada. Sueña, sueña...

En una habitación con imágenes en las paredes, sentado en su cama y tocando guitarra, un niño mira a su derecha y visualiza un cuaderno con un texto a medio escribir, surgen ideas, pensamientos en su cabeza, no sabe si tomar un lápiz y continuar su literatura o si volver a su melodía.

La brisa, el viento la despeinan un poco, mas ella parece no notarlo, sigue soñando, sin observar nada, en trance. Voltea a la derecha luego de oír a alguien asomarse, lo observa, se dedica a observarlo. No hablan ,él se sienta en el columpio contínuo, no hay palabras, no hay gestos, no hay ruidos, el tiempo amáblemente se ha detenido para ellos, algo pasa, algo pasa en sus miradas, emociones, sentimientos se transmiten, deseos, ilusiones. Todo atraves de la más pura de las miradas, lo entienden, lo han entendido todo, no hay más que decir. Él estira su mano y la carga suavemente sobre la de ella, que al sentirlo, al tenerlo entre sus dedos no hace más que tomarlo fuértemente, se aferra a él. Los ojos de ambos se mantienen fijos, se han transmitido ya todo un libro de mensajes que contiene desde los más tiernos deseos hasta crueles vivencias olvidadas.El tiempo ha vuelto a correr, atardece y en el cielo se forma una nube negra, caen una, dos, tres gotas, comienza la lluvia, que cae sobre los columpios, sobre su rostro.
De a poco despierta y ve el columpio contínuo vacío.

Una plaza algo mojada por la lluvia, en los columpios una niña de aspecto triste, desilucionada, con sus manos se aferra a un pequeño cuaderno, ya no tiene la mirada fija, ha dejado de soñar. Se levanta y emprende cabizbaja el camino a casa...

En una habitación con imágenes en las paredes, sentado en su cama y terminando una melodía en guitarra, un niño mira a su derecha y visualiza un cuaderno lleno de escritos. Cesa de tocar, tampoco escribirá, se sorprende por un leve dolor en su mano. Nota la lluvia, toma su chaqueta y sale a relajarse en los columpios de una plaza.

viernes, mayo 29, 2009

Crisis. Pánico, Informadores?

Llega un Tipo a una especie de sala ploma; algo desorientado. Ve a una señorita que viste de plomo y que tiene una pequeña identificación "Informadora", ella está con un gran cuaderno y parece revisar unas listas con perfecta manuscrita y muchos números.
- Hola, hem...
- Sí, venga. Aqui lo orientaremos.
La señorita se derige junto al Tipo hacia un escritorio, se sientan.
- Bueno, yo...
- No se preocupe. Tenga esta tarjeta de identificación, como puede leer, usted es 385J, en realidad es 385.931-JKL, pero por convención lo acortamos- La señorita sonríe.
El Tipo, aún algo desorientado toma su tarjeta de identificación y antes de poder releerla, mira lo que parece un uniforme blanco con rayas plomas sobre sus manos. Sigue a la señorita por un pasillo en que el piso avanza solo y los conduce a una puerta que se abre al sentir su presencia. Al asomarse, el Tipo ve otro pasillo aún más angosto, lleno de puertas con números como el de su tarjeta de identificación pegados en las puertas color blanco. El Tipo es guiado por el piso con movilidad propia y no nota cuando la señorita se va. El Tipo se detiene frente a la puerta "385J" y entra a una pieza vacía. El Tipo de a poco comprende lo que pasa, se da vuenta un tanto desesperado y trata de abrir, pero la puerta fue cerrada automáticamente de forma hermética. Su rostro refleja desesperación e impotencia. Al cabo de 20 minutos que parecieron días para ese pobre hombre sentado con la espalda apoyada en la puerta él comienza a asumir su condición, ya ha buscado cualquier elemento extra en lo que parece su habitación, mas no encontró nada, completamente vacía, siquiera una cama, siquiera un mueble pensó incansablemente, mas nada ¿Dónde? ¿Dónde estoy? ¿He muerto? ¿En qué momento me cambié de ropa que ahora visto de plomo? ¿Qué pasa? ¿Y mis cosas? ¿Y mi casa? ¿Tengo casa? ¿Tenía casa? Oh! piensa, el Tipo comienza a dudar, entra en pánico, un terrible dolor de cabeza se apodera de él, con sus manos alrededor de su cabeza, no sabe qué hacer, se desespera, se desespera, quere gritar, quiere irse, quiere desaparecer. Cierra los ojos para no ver, cierra los ojos para no ver...

Llega un Anciano a una especie de sala ploma; algo desorientado. Ve a una señorita que viste de plomo y que tiene una pequeña identificación "Informadora", ella está con un gran cuaderno y parece revisar unas listas con perfecta manuscrita y muchos números.
El Tipo oye una conversación familiar para él, no , esperen, no sólo está oyendo, está viendo lo que sucede con aquel Anciano ¿Cómo es que logra ver todo eso? ¿Dónde está el Tipo?. El Tipo tiene aspecto nervioso, como perturbado por algo que lo desespera ¿Qué hace? Pues creo que veo algo, sí, trata de decirle algo al Anciano que, por cierto, ha entrado también a una habitación vacía, pero no oye al Tipo. El Tipo ha gastado ya unos minutos tratando de comunicarse con el Anciano, se cansó, se sienta, parece frustrado. Iré a decirle unas palabras.
- Oh! No te preocupes, seguro pronto te oirá. Oh! No te preocupes! Te oirá! Hey! Aló! ¿Estás ahí?! ¿No me oyes?
El Tipo parece no oírme, incluso hace como si no me viera, comienzo a ponerme nerviosa, Hey!!, miro al Anciano a ver si él se percata de mi presencia, pero parece estar teniendo una crisis de pánico, odio esas crisis, recuerdo la última que tuve, fue algo más o menos similar, recuerdo un tal "Informador" que me dirigió a una... a una... Sí, todo estaba vacío, y blanco... blanco? ¿Y esta ropa ploma? ¿En qué momento? Hey! ¿Dónde se fueron? ¿Dónde? ¿Dónde estoy? ¿He muerto?... Esto! ¿Esto de nuevo?! No! No esa sala sala ploma de nuevo! Sáquenme! No quiero oír a ningún informador más! ¿Dónde están los colores? ¿Dónde están mis cosas? ¿Y mi...? Ahh!!

Llega una Joven a una especie de sala ploma
Llega una Joven algo desorientada a una especie de sala ploma
Llega una Joven neurótica a una especie de sala ploma
Cree ver un Tipo de Anciano que dice ser Informador
Creía ver un Tipo o un Anciano o un Informador
La sala era ploma
La sala cae sobre la joven
Todo se desmorona
No hay sala, no hay Tipo, no hay tarjeta de identificación
La Joven cae, no hay piso, pierde el equilibrio
No hay Informador
Todo se consume
No hay Anciano, no hay tarjeta de...
No!
No hay Joven...

jueves, mayo 28, 2009

Día 1: Introducción a TU tema

Hoy, he decidido ser sincera con esto, quizá de esta forma pueda definirme mejor.
A decir verdad, resulta que me encuentro a aproximadamente mil kilómetros de distancia de ti, de tu casa, de tu habitación. Hace más o menos veinticuatro horas me encontraba viajando, alejándome a 98 km/h de tu presencia.
Me gusta estar, en estos momentos físicamente lejos, ya que sé que no te veré por lo menos dentro de un par de días, lo que influye claramente en el desenvolvimiento de mis ideas.
He pensado en ti, no desde hoy, ni desde ayer, desde hace ya un tiempo. En un principio, creí que mi mente me jugaba una broma, una mala pasada, mas, al hacerse esta práctica cada vez más frecuente, comencé a sospechar. Más tarde, no sólo fueron simples pensamientos, ya eran sueños, mi imaginación volaba al punto máximo cuando tú encabezabas la ilusión. ¿Qué pasa? Me dije muchas veces, sin obtener respuesta. Si esto no era más que un sarcasmo proveniente de mi subconsciente, la lógica me decía que a cualquier actuar tuyo yo cambiaría de parecer; por lo que esperé y esperé a ver que sucedía. ¿Sabes? El tiempo transcurre rápido. Y a medida que pasaba el tiempo, más te conocía, y más me gustaba tu manera de actuar, tu manera de ser. Comenzaron las “etapas”, no sabría decirte el orden de estas; miradas locas por las esquinas de la sala, encuentros casualmente programados en el pasillo o en el paradero, ese pensamiento siempre presente, los ya mencionados sueños despiertos, la dependencia, las indirectas, etc. Quería saber de ti, saber que, aunque no es mucho lo que chateábamos, tú estabas conectado, quería hablarte, pero no sabía si tú realmente querías hablar. En fin.

En oportunidades anteriores, he tratado de conversar estos temas con tigo, debo decir que me intriga tu silencio. Escuché que no tienes mucho que contar, a diferencia mía, que ya he escrito una que otra página en el libro de las parejas. Mas, tú no has preguntado, ¿Acaso no quieres saber? Si es así, respetable, puedes quedarte con la duda. Si no es así, no dejo de preguntarme en qué momento curiosearás sobre el tema.
Es precisamente ese misterio, ese secreto – si podría ser llamado de aquel modo- el que destaco, me llama la atención, debo decirlo. Yo era así, misteriosa, disimulada, mas en algún momento cambié y decidir ser más directa con las opiniones –bueno, ser así como me ves-.
He llegado a creer que, a medida me has conocido más, ha cambiado tu forma de verme, y que ya no soy quien convencionalmente creías que era; hipótesis que, por una parte me entristece un poco y por otra parte me alegra, pues de este modo no tendría que pasar por la complicada”prueba de seguridad”, esa en la que te preguntan ¿Estás realmente segura de lo que sientes? –Prueba en la que, por cierto, suelo fallar- Odio crear falsas esperanzas, y en mí, suele ser una acción frecuente, pero muy en contra de mi voluntad...

lunes, mayo 25, 2009

Caos de Confusionismo

No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé, No sé... ¿Cómo eres? ¿Qué sientes por mi? ¿Por qué actuas así? ¿Cuándo comenzarás a pensar en los sentimientos de los demás?...
Abrir los ojos, cajas, puntas color otoño que se acercan y acercan. Cualquier espacio se vuelve cada vez más y más pequeño, más y más pequeño. Hay límites por todas partes, te dicen qué pensar, qué comer, cómo vestir, con quién andar, cómo actuar, cómo hablar. Tratan de moldear todo, todo gira en torno a un estereotipo, ficticio, mentiras. Más mentiras...
Para que una comida resulte como debe ser debes seguir tal receta, si le pones o sacas algo más, quedará mal. Para conquistar a un chico en pocos días debes actuar de tal forma, si tú no eres totalmente así y tratas de ser como eres, tu conquista estará mal. Para comunicarte con tal persona debes vestir así, si no tienes esa ropa y vas con otra y hablas como realmente crees adecuado, la comunicación estará mal.
¿Cuál es la idea?
Para formular sus preguntas por favor dirigirse al pasillo 3, pabellón 12, sala 5A, puerta 23, se ruega ir sólo entre 8 con 30 y 8 con 31, si la persona encargada no está, no se alarme, puede esperar hasta que contratemos a la persona que quiera oír preguntas sin respuesta exacta y tratar de hacer creer a los demás que sí hay respuesta para sus inquietudes. Por mientras, puede optar por quedarse callado y no hacer preguntas tontas porque en la sociedad en la que eligió vivir, sólo la mayoría común y simple elige. Si usted no pertenece a la mayoría común y simple, haga el favor de marcar la opción 7 y luego de veinte minutos esperando y escuchando la musiquita cargante que algún idiota escogió arbitrariamente, haga el favor de marcar el 7 dos veces, si no entendió le explico nuevamente, marque 7 7. Si luego de todo esto aún no entiende que no nos interesan sus opiniones y que no tenemos respuestas para aquellas preguntas que sólo le interesan a los niños seguidores de El Principito y a gente inadaptada; entonces haga el favor de cortar y llamar nuevamente. Gracias por comunicarse con el mundo y la puta sociedad actual, no llame de nuevo, tampoco lo llamaremos, puede volver a su televisor ahora...

beep beep beep beep beep beep beep

Nuevamente abro lo ojos, no es una caja ahora, pues no tiene forma cuadrada, si no triangular, diría triangulo equilátero, logícamente acutángulo de altura lado por raíz de tres partido por dos. Debo enconjerme para entrar aquí. A mi alrededor todos circulan en cajas aún más pequeñas que la mía, parecen disfrutarlo, dicen estar libres, me acerco, las cajas tienen algo escrito "Adaptación" "Estereotipo" "Puta Sociedad" "Mayoría", todos caminan juntos, unos corren, unos estan felices, otros tristes, otros no estan, todos todos van de a grupos, grupos de a cien, de a quinientos. Se ven felices, pienso y luego me veo. ¿Cómo me veo? ¿Feliz? ¿Enojada? ¿Confundida? No sé...

Pronto abriré los ojos, a ver con que me encuentro, tal vez hasta ni me encuentre

Sentimientos...?


Sentimientos?, No me gusta hablar de sentimientos.

- Por qué no?

No lo sé, sólo digamos que soy, tal ves, la persona menos apta para aquel tema. Es un tanto complicado hablar sobre algo de lo que ni yo puedo estar muy segura.

- A qué te refieres?
Me cuesta un poco estar segura de lo que siento, ya sabes, cuesta describir un sentimiento, después de todo, es intangible.

- Pero, desde qué perspectiva lo estás tomando?

En general. Por ejemplo: Las circunstancias hacen que uno esté estresado y pesimista, y yo trato de estar alegre y finalmente, luego de tratar, logro sentirme feliz. Ahora bien, esto lo podemos tomar como una forma de obligarme a sentirme feliz, quizá yo también me sentía pesimista, pero como sabía que de esa forma no íbamos allegar a ningún lado, decidí cambiar un poco la mirada, la visión negativa.

-También tienes un ejemplo para el ámbito amoroso no es cierto?

Ya mencioné que no me gusta hablar del tema, en especial de ese subtema.

- Ok, lo dejamos para otra vez…

sábado, mayo 23, 2009

Tú, en mi cabeza

La silla chueca, se escucha un disparo por el televisor, una persona ya fue vencida por el cansancio, debe estar por el segundo sueño, idiomas, lenguas locas se escuchan desde todas partes, enumeración de emisores, pensamientos que invaden mi mente; dentro de ellos, estás tú. ¿Tú? ¿De nuevo tú? ¿Cuándo cesarás de perseguirme? De aparecerte por ahí con cara de inocente como diciendo -Hola, sí, soy yo de nuevo, me has vuelto a pensar- Vete ya! Deja de confundirme -A caso te confundo? Cómo puedes confundirte? No eres tan segura siempre? Qué pasa? Temes equivocarte? Temes hacerme daño?- ¿Cuándo te callarás? Quiero que dejes mi mente, limítate a estar presente sólo físicamente, cuando voy al liceo, en los pasillos y quizá en alguna mirada perdida en los rincones del salón. Deja de desconcentrarme! El teléfono está adelante mio, estoy rodeada de cuadernos con normas ridículas, un poco de comida, dejé el pan con queso; la silla continúa chueca, ya son dos los que han caído y con el último también se fue la televisión, habría silencio si no fuera por el ruido eléctrico de los aparatos que jamás se desenchufan. Aún no te vas? -Vamos! sé que quieres llamarme, tienes ese afán de controlarme, de querer saber qué hago, de hacer que piense en tí...o me equivoco?- Sabes que no, tomo el teléfono, busco tu nombre, pienso -Hazlo!, sabes que quieres llamarme- Marco el número, me contestas, corto. Sólo quería oír tu voz, me alegra de algún modo saber que estás ahí, y saber que después de esto, aunque sea por cinco minutos, dedicarás tu pensamiento a mí -Jaja- ¿De qué te ríes? Ya, vete para poder continuar con mi tarea, estoy en "Tipos de texto" -A ver si puedes crear un texto para mí- Eres producto de mi imaginación ¿Cómo es que no puedes irte? -Está bien, me iré, Aioos- Espera!... Y si nada más te quedas ahí calladito? -Jaja, ok, aquí estaré para tí-. La silla continúa chueca, está bien así, hay un silencio aparente. Será mejor que continúe con mi tarea...

martes, mayo 19, 2009

Gente, esa que pasa Cada Cinco Minutos


A la derecha, una estudiante con un gran libro que contiene imágenes del cuerpo humano, se ve preocupada, seguramente pronto tendrá prueba o algo así; es muy común utilizar el viaje en bus para estudiar. Más adelante, un hombre de aspecto deprimente junto a un pequeño niño que busca en él una sonrisa de su cansado rostro. En la otra fila, una anciana de ojos húmedos y mirada apagada observando el vacío
¿Qué pasará por la mente de todos ellos? ¿Será válido preguntarse?
Cada persona, de esas que vemos por sólo cinco minutos arrastra tiempo, recuerdos, emociones, sentimientos; arrastra vida. Y al interactuar con alguna de estas personas, ya somos o fuimos parte de su vida. Porque una persona es más que un modelo de estatua insignificante; una persona es una situación, es un ser pensante, es un humanista, un científico, un artista; muchos fueron bastante en el pasado. Otros serán, en el futuro. Todos somos, en el presente. Y tenemos la misma validez para el mundo, que nos trajo y nos llevará...
Cada persona es, fue, o será algo; todos tenemos algo en que pensar, hacer, sentir. No eres el único ser vivo hoy.
¿Dejarás a los demás ser parte de tu vida?

Escrito el 27 de octubre del 2008.

domingo, mayo 17, 2009

Liceo Nuevo

Me estaba acostumbrando a dormir hasta tarde cuando de pronto y sin avisar, llegó el primer día de clases, tenia mis cosas listas, debía tomar un colectivo en la mañana. Temía llegar tarde, no recordar el nombre del liceo al momento de indicar la dirección al colectivero, también temía de la reacción de todos al llegar, de qué haría en los recreos. Estaba tan sumergida en mis pensamientos, hasta sentí aquella mañana muy rápida. Llegué a un curso, me senté en la silla y conversé, interactué, creo que hasta reí. Estaba contenta por mi triunfo en el curso asignado. Mas, era demasiado bueno para ser verdad...

Al día siguiente oí algo de "cambio de curso", confusa sin saber qué sería de mi vida en aquellos momentos, dónde debía dirigirme, con quién debía hablar. Demoré por lo menos 15 minutos en comprender que tenía que ir a la sala 5 "Filosofía". Temerosa llegué a la sala:
- Hola, es el Cuarto A?
- Sí mijita, pase nomás.
Sentada esta vez, con gente que realmente no conocía, oyendo murmullos y risas provenientes de desconocidos. Creo que me relajé más cuando la profesora comenzó su clases, así por lo menos tenía qué mirar y qué oir. La interacción con mis "nuevos compañeros" fue prácticamente nula, salvo por algunos comentarios que tenían que ver con la clase y una actividad en grupos de 2 o 3.
Sonó el timbre, una sensación de relajo e incertidumbre se quedó en mí. ¿Que nos toca ahora? ¿Por qué todo salen con sus bolsos y mochilas como si no volvieran al salón? No tenía idea que en este liceo, cada sala indicaba cada ramo, no era con el sistema de sala fija -como yo acostumbraba- Traté de seguir a mis pares, pero se dispersaron rápidamente y en lo que pareció un parpadeo me vi en la mitad del pasillo de un liceo cuyo nombre apenas recordaba, sin saber hacia donde dirigirme. Traté de encontrar a algún compañero de curso por alguna parte, pero era inutil, todos eran iguales en ese momento, no distinguí caras. Vi entonces, pasar a una inspectora:
- Disculpe, sabe cúal es la próxima asignatura para el Cuarto A?
- Esperáme un poquito, te digo altiro - y me condujo a su oficina,algo pequeña para mi gusto - Curso?
- Cuarto A - Al parecer, mala memoria.
- Funciones, en la sala 4, primer pabellón.
- Gracias - Pareció no escucharme, pues su rostro indicó un pequeño grado de molestia.
En fin, llegué -como era de suponer- tarde a la clase. Mas, me mantuve sonriente todo el día, traté de verle el lado alegre a los sucesos, a decir verdad, jamás había llegado tarde a tantas clases seguidas. Sabía que una de las claves para avanzar y no quedarse en el camino era aprender a reirse de uno mismo.

sábado, mayo 16, 2009

Humo en el Sitio del Suceso



BOOM! Sigue caminando, a su izquierda cae un trozo de tela color azul, se ve humo en el cielo. Sigue caminando, se oye a lo lejos un segundo estruendo. Sigue caminando.
BOOM! Cierta cantidad de gente corre en dirección opuesta, algunos se ven alarmados, otros llaman rápidamente por sus celulares.
Se da vuelta y mira detenidamente la situación, con un poco de dificultad por la gente agrupada al rededor. ¿Una explosión? ¿Un choque? ¿Un acto de autodestrucción? O todas las anteriores. Se saca los audífonos y nota un leve sonido estrepitoso que va disminuyendo. Ve llegar dos ambulancias y un auto de carabineros. El ruido ahora se ha convertido en una mezcla de sirenas, bocinas, y ese ruidito disminuido que demora en ausentarse. Se queda aun parado, sin expresar nada en el rostro. A su derecha se oye una conversación "Salió todo como lo planeado, ella ya no estará más". Han llegado ahora furgones de canales de televisión, rápidamente se bajan los periodistas con sus cámaras y micrófonos. Se oyen llantos, murmullos, gritos. Cada vez llega más y más gente, se pisotean en la lucha de quién llega primero a ver lo que ha pasado, quién obtiene el mejor puesto, quién saldrá en la televisión comentando de lo sucedido, se oyen "¿Alguien sabe algo?", "¿Qué pasó?", "¿Alcanzaste a ver?". Se ha disipado un poco el humo. La multitud no cesa de aumentar. El tránsito está detenido, pero siguen llegando furgones. Hace aproximadamente 3 minutos pasó cerca una ambulancia que provenía del lugar con humo, seguramente llevaban a algún afectado -si es que lo había- al hospital. Se queda mirando la ambulancia, el trayecto hacia el hospital, observa aquel líquido que inicialmente en modo de gota caía por la puerta cerrada de aquella ambulancia, el líquido no deja de caer cada vez con mayor grosor y va siendo cada vez más colorado, deja su rastro con pequeñas machas que en la calle se ven color cafe y no rojas. La ambulancia desaparece en la continuación del camino. Deja de mirar en aquella dirección y vuelve la vista, nuevamente, al lugar con humo. Se oye un leve sonido parecido al de una llave abierta con el agua corriendo o un rio que fluye, el ruido proviene del suelo, baja la vista y ve nuevamente aquel líquido que en la calle se aprecia color cafe, el líquido rojizo avanza. Entre sirenas, murmullos, reportajes periodísticos, pisadas, gritos, llantos, bocinas, leve ruido disminuido, conversaciones, líquido fluyendo por el suelo, interrogatorios de la gente; suena un teléfono, su teléfono. Saca aquel aparato que emite su ringtone favorito y observa la pantalla para leer un aviso, más bien, una advertencia. Mira a su alrededor con intriga. Mira su reloj. Instala los audífonos en sus oídos. Sigue caminando.

viernes, mayo 15, 2009

Quedando en Blanco, Vacío

- Qué haces?
No sé, miro, pienso, respiro.
- Qué miras?
Aparentemente una pared. Verde, creo.
- Qué piensa?
Creo que no sabría cómo decirlo, quizá porque las ideas saltan y destellan de manera tan simultánea en mi cabeza que, que no logro distinguirlas y... Cuando parece que pienso, que siento. En verdad no sé si pienso, o por qué siento y... De alguna manera estoy tan sumergida en aquellos pensamientos que pierdo noción del todo.
- Respiras?
Por suerte, aún no olvido eso, supongo que es una práctica tan introducida en nosotros que aunque vuele en lo más escondido de mi mente, no podría olvidar.
- Y si así fuera?
Pues, supongo que eso influiría un poco en aquellos pensamientos/sentimientos desconocidos. Probablemente esto tenga alguna realción con lo que se siente al morir asfixiado.
- Hemm...
Hemm... En fin. Sabes algo? Creo que la pared no es verde, más bien es amarilla.
- Cómo quieras!
Cómo que como quieras?, acaso sí es verde?
- Mira nuevamente, me refiero, fuera del trance.
Oh!
- Así es, no hay ninguna pared por aquí...

Mirando al Rededor.

Un día más, aquí, en esta selva de animales supuestamente más desarrollados, donde todo es autoridad falsa y sinismo. Aquí rodeada de murmullos eternos, aquí entre sociedades mal fundadas, con gente que cree ser gente pero en realidad no son más que problemas. Historias falsas, doctrinas falsas, creencias arbitrarias. Nos englobamos en una historia, un cuento que protagonizamos, nos creamos nuestro propio destino teniendo como modelo la continuación de nuestro propio cuento. Mi vida, un cuento.
- Qué es eso?
Diario de Vida.
- A quién le interesa?
A nosotros mismos.
- Por qué?
No tengo idea. Desde tiempos remotos soñamos con ser recordados.
- A caso estaremos cuando ya no estemos? De qué manera veremos si realmente nos nombran? Si es por algo bueno, por algo malo, o si sólo conocen nuestro nombre por alguna calle que alguna vez fue pasto y hoy es asfalto y alumbrado?
Por alguna razón damos a conocer "nuestra historia" pensando quizá que hay quienes no tienen la propia y desean conocer la de algunos que, con un cierto rasgo de valentía tomaron un lápiz y al pulsarlo sobre una hoja decidieron traspasar la pared de protocolo y discreción que exige ridículamente la sociedad. Decidieron contar secretos a través de una simple herramienta con punta y tinta ilimitada.
- Qué secretos?
Acaso aquellos de infancia, el "quién te gusta" y cosas por el estilo. O tal vez, secretos que implican riesgo, algo que no cualquiera puede saber; en esos casos - como en otros - el papel se transforma en el confidente, en el testigo mudo cuya única función no es otra que captar y captar información, a veces dibujos. Cabe mencionar a quienes sólo cuentan por contar, esos que no piensan en el receptor, sólo hay emisor en sus mentes; no importa si alguien lee, no importa si el papel se bota, se quema, no importa nada más que escribir, que dejar fluir su mano - aquella mágica mano que vuela sobre una simple hoja que jamás permanece limpia -. Pensamientos, palabras, comentarios, referencias, imaginaciones, dibujos, pictogramas, definiciones, sentimientos, locura, escritos y más escritos.
- Y?
Y pues, a veces, pienso que no hay nada más interesante que aquella infinita gama de posibilidades de comunicación, de transmición del mensaje, en ocasiones implícito, y en otras explícito... Si pasáramos todo el día escribiendo...
- Cúanto haríamos?
Cúanto no haríamos!
- Se acabarían los temas?
Los temas son ilimitados, puedes hablar sobre hablar, sobre no hablar, sobre decidir un tema, incluso hablar sobre nada, sobre hoy, sobre mañana, una vida y más sobre un papel que a veces deseamos que no se acabe.
- Y qué pasa cuando se acaba?
Lo que pase es tú decisión.
- Mía?
Y de todos.
- Cómo?
Tú decides si publicas, si muestras, si expones, si mandas, si comunicas, o si botas, si quemas, si olvidas; y aquel que escucha, que lee, que recoje del basurero, luego pasa por la misma tarea.
- Es un ciclo?
Al fin y al cabo, nada de lo que decimos, lo decimos realmente. Todo lo que digo ya fue dicho antes y...
- Y fue tu decisión...
Mi decisión escribirlo hoy.

domingo, mayo 10, 2009

Visitando

Ella contemplaba un tanto nostálgica y angustiada, aquel edificio que siendo nada ahora, en algún momento lo fue todo. No podría decir si estaba feliz o triste, los sentimientos tienen matices, y esto era claramente una prueba de ello. Aquella entidad, aquel recinto en el que vivió tanto, que tanto le enseñó, que tanto le dañó.

Ella contemplaba un tanto nostálgica y angustiada, cuando un suave viento la hizo despertar del trance; la lluvia de recuerdos desapareció, y aquel lugar que, por un intervalo de tiempo, vió lleno de personas y escenas, de pronto, volvió a vaciarse, a ser lo que era ahora: nada. Aquel edificio que siendo nada ahora, en algún momento lo fue todo.

Ella contemplaba un tanto nostálgica y angustiada, sintió la brisa y volteó para continuar con su camino. Su sonrisa apareció de repente, quizo correr a la calle de en frente, pero el semáforo lo impedía. Por un segundo, como en una película, vió aquellos buenos momentos en los que sí rió y gozó junto a los suyos - ¡Qué alegría verte! - pensó y al fin se acercó a quien sin saberlo coloreó sus recuerdos. Quizo correr, gritar y abrazarlo, mas, sólo recibió un "hola". Un "hola". Sin gestos, sin brillo, sin color. Y, ahí quedó, mientras veía aquella película terminar, mientras caían en pedazos aquellas imágenes coloreadas.

Ella contemplaba un tanto nostálgica y angustiada, sintió la brisa, volteó, y saludó. No estaba triste, ni disgustada; pues no nos hace enojar aquello que ya asumimos. No podría decir cómo estaba, los sentimientos tienen matices y esto era claramente una prueba de ello. - ¿Por qué será que cada vez que vengo, salen de mi baúl de recuerdos sucesos amargos y cabizbajos? - se preguntó. Tomó sus cosas - Es hora de volver - y continúo su camino lejos de aquel lugar.

miércoles, mayo 06, 2009

Temporada nueva

A decir verdad, he estado en varios colegios, por lo que un cambio más no me trae mayores compliciones. Admito que no es lo ideal cambiarse el último año, pero qué más vamos a hacer si ya estaba decidido; por mi parte, la mejor noticia que podía escuchar en ese momento era la de un cambio como éste. Asumo que debe ser por la costumbre, pero me gusta cuando hay que empezar de nuevo, a veces, lo tomo como una nueva oportunidad para no cometer los errores que ya se cometieron antes, como enmendar ciertas cosas, como volver al inicio del camino y esta vez andar por el camino corrento, es como empezar de nuevo. No es que haya cometido abundantes errores, pero debo decir q aprendí, bastante en realidad.
Realmente me alegró saber que debía cambiarme de casa...

Cambiarse así nada más tampoco es algo tan facil, implica mucho más de lo que uno piensa, en mi caso, traté de ver siempre el lado positivo, y vaya que sirvió, mas, como todo en la vida, tiene sus pros y contras; y, pues a medida que uno va creciendo, va tomando este tipo de experiencia de diferente manera, no hubiese sido lo mismo hace 5 años, por ejemplo.
Era frecuente, ya a fin de año, encontrarme a mi misma imaginando cómo sería esta vez el Nuevo Liceo. Los profesores, la gente, ¿Sería acaso todo igual?, quería llevarme bien con esta gente que me empezaría conocer, pero esta vez, quería que me conozcan como realmente soy. Una de las cosas que me propuse, fue precisamente esa, no aparentar nada, llegar tal y como soy, sin necesidad de un arreglo exuberante, sin necesidad de un "seré de tal forma, para caerles bien", esta vez sería yo, y bueno, si no les gusta, siempre hay un plan B,ya saben, de esos que se ocurren en el camino.

El asunto es que había una infinita gama de posibilidades: que me lleve bien con todo el curso, sólo con algunos, que lleve bien con una sóla persona, que no me lleve bien con nadie, que me arme de un grupo, o que sólo llegue a uno. No podía saber nada de eso, tampoco quise planear nada para tales casos. Esta vez, esperaría y sería totalmente espontánea, como me gusta ser. Después de todo, estaba algo "preparada" para cualquier situación.
¿Extrañaría...? Estaba claro que sí, mas, sé que no iba a extrañar con el sentido de "volver", sino con el de "recordar", sí, recordar sólo por recordar. Recordar a las personas con las que entrenaba, a los del elenco artístico, a uno que otro compañero de liceo y a algunos profesores, que por cierto me ayudaron bastante; es notable la influencia que una persona con un nivel considerable de madurez -como lo es un profesor- puede ejercer en uno.

Vaya, había muchas cosas que cambiarían y sentía que había poco tiempo para despedirme de aquellas que no serían lo mismo, mi habitación -que realmente me gustaba-, el camino a casa, el paradero donde esperaba micro, lugares símbolo de mi paso por esta -ya vieja- ciudad. Llegaba la hora y debía partir a lo nuevo...

domingo, mayo 03, 2009

De Vuelta a Aquel Lugar

Nada que decir; hago un segundo intento, y nuevamente, nada que decir. La emoción fácilmente se acaba luego de los primeros cinco minutos. Creí que sería bastante interesante volver, luego de tanto tiempo; a decir verdad, imagine a mi gente, esos amigos con los que jugábamos en la plaza después del colegio, esa gente, a veces amable, a veces enojada que atendía en los locales, el anciano borracho que solo hacía reír. Mi gente.
Recuerdo que cuando los deje todo estaba como siempre, es cierto, era una ciudad algo aburrida y llena de rutina, buena para todo lo relacionado con el descanso; a veces, incluso nos parecía factible que la ciudad no progresara, así sin tanta gente, esta continuaba segura. Pero, una ciudad que no progresa se va poniendo vieja, como sus habitantes.

Cuando estaba ya en viaje hacia mi pueblo, fue inevitable imaginar cómo se encontraría: la vi en tono sepia con la misma gente con la que me crie, todos iguales, quizás uno que otro niño ya estaba hecho un hombre y la plaza podría tener más árboles floreciendo. Luego me la imagine de forma más actual y más acorde con la tecnología, pero no fue una buena idea; casi nadie en las calles, todos pegados al televisor y a las computadoras, ya ni las bicicletas podían ser tomadas como un verdadero deporte, pues todas eran motorizadas. Y así soñé, en el avión que me reintegraría a mi antiguo hogar, quizá mamá al fin pudo ampliarse y puso el restaurant que quería, tal vez papá había vuelto después de tanto tiempo…

Luego del avión debí tomar un bus que me acercara al lugar, me sorprendió ver tantas rejas altas en la Villa Alemana, que recuerdo era tan abierto y hermoso; no le tomé importancia y fui directo al centro, a la plaza. Tomé unas cuantas fotografías, de la pileta destruida, de los árboles podados, de la fría calle en tono gris que no imagine rodeada de locales en quiebra. En aquel momento, sentí sin saber porque, algo de culpa.

En la banca en la que solía charlar con mis amigos, vi a una anciana, con ropas deterioradas. Me acerque: vi su piel, que caída se vestía de múltiples arrugas, con ojos cansados mostrando cada detalle de lo visto, al mirar de más cerca además sentí un clavado en el pecho, “debo disminuir los cigarrillos” me dije.
- Disculpe, ¿ Es usted de acá?, quisiera saber… - y volteó su frágil cabeza con poca lucidez, vi algo familiar en ella, y con justa razón, bien podría ser quien atendía en el puesto de golosinas que yo frecuentaba, o la madre de algún amigo. Tenía aspecto de querer escucharme, quizá me entendió o pudo comprender que a su lado se encontraba alguien curioso por saber. Pero tras unas señas forzadas en la dirección equivocada, comprendí que no escuchaba, ni veía.

Confuso me dirigí a una banca a fumar, luego del tercer cigarrillo – último que me quedaba- me animé a tomar una fotografía de aquella anciana, quizás para conservar el aspecto avejentado de mi pueblo, o solo para luego comprarla con las fotos antiguas y descifrar la identidad de esta veterana. No tuve suerte, cuando llegue a su banca, ella estaba terminando de cruzar la calle, “¡Oiga!” grité fuerte sin recordar que era sorda, al voltear ella, rápidamente le disparé a la cámara para sacar una foto, apenas la cámara hizo lo suyo oí un sonido estridente “beeep”, ¿una bocina?, me saco la cámara de la vista, levanto la cabeza y busco a la delicada anciana. Boquiabierto al no encontrarla, me aseguro que no se avecine algún transporte y corro a la calle; en el piso, una mancha seca de color café oscuro, quizá era negra – la luz impedía una vista más acertada -...

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