
Una plaza, en los columpios una niña de aspesto pensativo, en sus manos lleva un pequeño cuaderno, tiene la mirada fija, no observa nada. Sueña, sueña...
En una habitación con imágenes en las paredes, sentado en su cama y tocando guitarra, un niño mira a su derecha y visualiza un cuaderno con un texto a medio escribir, surgen ideas, pensamientos en su cabeza, no sabe si tomar un lápiz y continuar su literatura o si volver a su melodía.
La brisa, el viento la despeinan un poco, mas ella parece no notarlo, sigue soñando, sin observar nada, en trance. Voltea a la derecha luego de oír a alguien asomarse, lo observa, se dedica a observarlo. No hablan ,él se sienta en el columpio contínuo, no hay palabras, no hay gestos, no hay ruidos, el tiempo amáblemente se ha detenido para ellos, algo pasa, algo pasa en sus miradas, emociones, sentimientos se transmiten, deseos, ilusiones. Todo atraves de la más pura de las miradas, lo entienden, lo han entendido todo, no hay más que decir. Él estira su mano y la carga suavemente sobre la de ella, que al sentirlo, al tenerlo entre sus dedos no hace más que tomarlo fuértemente, se aferra a él. Los ojos de ambos se mantienen fijos, se han transmitido ya todo un libro de mensajes que contiene desde los más tiernos deseos hasta crueles vivencias olvidadas.El tiempo ha vuelto a correr, atardece y en el cielo se forma una nube negra, caen una, dos, tres gotas, comienza la lluvia, que cae sobre los columpios, sobre su rostro.
De a poco despierta y ve el columpio contínuo vacío.
Una plaza algo mojada por la lluvia, en los columpios una niña de aspecto triste, desilucionada, con sus manos se aferra a un pequeño cuaderno, ya no tiene la mirada fija, ha dejado de soñar. Se levanta y emprende cabizbaja el camino a casa...
En una habitación con imágenes en las paredes, sentado en su cama y terminando una melodía en guitarra, un niño mira a su derecha y visualiza un cuaderno lleno de escritos. Cesa de tocar, tampoco escribirá, se sorprende por un leve dolor en su mano. Nota la lluvia, toma su chaqueta y sale a relajarse en los columpios de una plaza.


