Hoy, he decidido ser sincera con esto, quizá de esta forma pueda definirme mejor.
A decir verdad, resulta que me encuentro a aproximadamente mil kilómetros de distancia de ti, de tu casa, de tu habitación. Hace más o menos veinticuatro horas me encontraba viajando, alejándome a 98 km/h de tu presencia.
Me gusta estar, en estos momentos físicamente lejos, ya que sé que no te veré por lo menos dentro de un par de días, lo que influye claramente en el desenvolvimiento de mis ideas.
He pensado en ti, no desde hoy, ni desde ayer, desde hace ya un tiempo. En un principio, creí que mi mente me jugaba una broma, una mala pasada, mas, al hacerse esta práctica cada vez más frecuente, comencé a sospechar. Más tarde, no sólo fueron simples pensamientos, ya eran sueños, mi imaginación volaba al punto máximo cuando tú encabezabas la ilusión. ¿Qué pasa? Me dije muchas veces, sin obtener respuesta. Si esto no era más que un sarcasmo proveniente de mi subconsciente, la lógica me decía que a cualquier actuar tuyo yo cambiaría de parecer; por lo que esperé y esperé a ver que sucedía. ¿Sabes? El tiempo transcurre rápido. Y a medida que pasaba el tiempo, más te conocía, y más me gustaba tu manera de actuar, tu manera de ser. Comenzaron las “etapas”, no sabría decirte el orden de estas; miradas locas por las esquinas de la sala, encuentros casualmente programados en el pasillo o en el paradero, ese pensamiento siempre presente, los ya mencionados sueños despiertos, la dependencia, las indirectas, etc. Quería saber de ti, saber que, aunque no es mucho lo que chateábamos, tú estabas conectado, quería hablarte, pero no sabía si tú realmente querías hablar. En fin.
En oportunidades anteriores, he tratado de conversar estos temas con tigo, debo decir que me intriga tu silencio. Escuché que no tienes mucho que contar, a diferencia mía, que ya he escrito una que otra página en el libro de las parejas. Mas, tú no has preguntado, ¿Acaso no quieres saber? Si es así, respetable, puedes quedarte con la duda. Si no es así, no dejo de preguntarme en qué momento curiosearás sobre el tema.
Es precisamente ese misterio, ese secreto – si podría ser llamado de aquel modo- el que destaco, me llama la atención, debo decirlo. Yo era así, misteriosa, disimulada, mas en algún momento cambié y decidir ser más directa con las opiniones –bueno, ser así como me ves-.
He llegado a creer que, a medida me has conocido más, ha cambiado tu forma de verme, y que ya no soy quien convencionalmente creías que era; hipótesis que, por una parte me entristece un poco y por otra parte me alegra, pues de este modo no tendría que pasar por la complicada”prueba de seguridad”, esa en la que te preguntan ¿Estás realmente segura de lo que sientes? –Prueba en la que, por cierto, suelo fallar- Odio crear falsas esperanzas, y en mí, suele ser una acción frecuente, pero muy en contra de mi voluntad...
ya veo a lo k t refieres....bna "konklusion"...m gusto kuando dijiste-k ia no eras kien "el" kreia k eras...kreo k m paso lo mismo...:S..n fin....bnas klnklusiones....(y)
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